Considerado como el mejor percusionista del mundo por la revista estadounidense Down Beat, Naná Vasconcelos construyó una sólida carrera internacional al lado de artistas de la talla de B.B. King, Paul Simon, Oliver Nelson y Miles Davis.

En Brasil, fue considerado como uno de los embajadores del "maracatú", una música creada por los esclavos traídos de África y típica de los carnavales de Recife, donde solía derrochar su alegría.

Fue el maestro de la percusión, especialmente del birimbau, un instrumento típico de la capoeira, y se distinguió en la mezcla de los ritmos africanos y brasileños, atreviéndose incluso con el candombe uruguayo.

Vasconcelos trabajó al lado de Milton Nascimento en sus primeros años en Río de Janeiro, ciudad donde se trasladó después de tocar durante varios años en cabarets de Recife, capital del estado de Pernambuco.

En la década de los setenta cruzó el Atlántico junto con el saxofonista argentino Gato Barbieri, presentó su talento en Europa y vivió cinco años en París, donde grabó varios discos, entre ellos su primer álbum, "Africadeus".

El compositor, nacido en el seno de una familia humilde de Pernambuco, residió en Nueva York, donde integró el grupo de jazz "Codona", junto con Don Cherry y Colin Walcott.

A su regreso a Brasil, volvió a grabar al lado de grandes nombres de la música brasileña como Caetano Veloso, Marisa Montes y Nascimento.

El pernambucano, más conocido fuera de Brasil que dentro de sus fronteras, fue uno de los autores de la banda sonora de "O Menino e o mundo", una película de animación brasileña que fue postulada a los Oscar este año.

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