Rosa Gutiérrez es de ese tipo de mujeres que parece no detenerse ante nada. Escucharla es como recorrer los recovecos del difícil camino hacia el "sí se puede", contra las mareas y los vientos de todas las intensidades y direcciones. La vida le dio seis hijos. En su vivienda del barrio Santa Cecilia los crió; ellos crecieron y un día se fueron; uno, "tempranamente, se me fue al cielo por una enfermedad". La enorme Casa 5 de la Manzana Q quedó vacía pero como predestinada para cobijar y modelar impulsos infantiles, sueños adolescentes.
El barrio donde vive Rosa es uno de los más tradicionales de la zona sureste de la capital salteña que, como tantos otros, padece el creciente flagelo de la droga, entre otros efectos de la falta de respuesta a las necesidades socio-económicas básicas. Un cruel dato de la realidad que avanza y atrapa a víctimas cada vez más pequeñas. Según Rosa, en el barrio se ven chicos de 7 u 8 años drogándose. "Es muy impresionante, muy preocupante la situación. Causa mucho dolor ver a esos chicos, tan chiquitos, deambulando por ahí, sin ejemplos, sin futuro, sin perspectivas de crecimiento, de una vida mejor", resumió.
Ella preside el Movimiento de Integración Vecinal, creado en 1996, que comenzó a trabajar con niños y adultos en riesgo y con madres solteras y prolíficas. "A medida que avanzábamos en este trabajo social veíamos y padecíamos el desastre que hace la droga y nos propusimos hacer algo para contener a esos chicos, dentro de nuestras posibilidades como institución", resaltó. Y, como Rosa es diciendo y haciendo, enseguida nomás consiguió tres guitarras y un profesor y lanzó la Escuela de Música, el 22 de noviembre de 2009 -Día de Santa Cecilia, patrona de la Música-.
Seis años después, la escuela tiene 129 alumnos. Pero, además, tiene un anexo en Parque General Belgrano, en la zona norte de la ciudad, adonde asisten 95 pequeños estudiantes de música. En ambos casos, las edades van desde los 8 hasta los 28 años. Y tienen varios premios y reconocimientos en su haber, entre ellos, en el certamen organizado por diario El Tribuno en 2014, "En cada esquina un cantor", donde se presentaron con el nombre de "Las voces de Santa Cecilia". Lo integran Ariel Cruz, Celina Gutiérrez, Anahí Zolorza, Benjamín Caban, Gastón Rojas, Marcos Torres, Juan Pablo Guanca y Mariana Canavera.
"Es muy emocionante verlos tan entusiasmados con los instrumentos, tan alegres compartiendo el aprendizaje y este tiempo que pasan en este lugar saludable en todo sentido", resaltó la reconocida dirigente barrial.

Las necesidades

La Escuela de Música funciona a puro pulmón, a puro esfuerzo de los directivos de la institución barrial y donaciones de particulares. Porque, según cuenta Rosa, "nunca tuve ayuda de los gobiernos, ni provincial ni municipal". A modo de ejemplo, recordó un pedido de bancos y/o sillas que hace un tiempo formuló a Derechos Humanos de la Provincia, donde le dijeron que tenían disponible esos elementos pero "no me los podían entregar todavía..., esas cosas de la burocracia". "Muchos chicos vienen a la escuela, cada vez son más, vienen a aprender música, bailan y también meriendan, por eso nunca alcanzan los lugares donde poder sentarse; los seis dormitorios de la casa son seis aulas, y siempre están repletas de chicos", resaltó, para luego destacar que no solo concurren a su escuela chicos del barrio sino de toda la zona e, inclusive, de otros puntos de la ciudad.
Rosa recordó que en los comienzos, a través de los medios de prensa pidió colaboración a la gente. "Comenzamos con 3 guitarras, los profesores eran ad honorem, de Fraternidad Policial. Después hicimos proyectos y participamos de concursos en el Ministerio de Desarrollo social. Ganamos en 2011, compramos más guitarras, trompetas, saxo, una fotocopiadora, computadora, proyector de imágenes. También tuvo colaboración de la iglesia adventista a través de Adra y Pisadas Saludables.
"Conseguimos bastante. con los proyectos, pero siempre hacen falta cosas, por el deterioro natural de los instrumentos y porque cada vez son más los chicos que vienen a la escuela", puntualiza Rosa, quien en 2014 fue distinguida como Mujer Destacada, por el Senado de la Nación, y en el mismo año, el Gobierno provincial destacó "a la escuela de música Santa Cecilia, en su 25º por su enorme aporte a nuestra cultura, fomentando la inclusión de niños y jóvenes, a través de la música".
La Escuela de Música de Santa Cecilia es un ejemplo para imitar. Es una apuesta a la vida saludable y a un mejor futuro para chicos que aprendieron a ver con otros ojos el porvenir. Y de la mano del arte nada más ni nada menos, de una herramienta que, como cree Rosa, "está a nuestro alcance y al alcance de mucha otra gente que siempre puede sumar" si de beneficiar a los más chicos se trata, sean reconocidos o anónimos, particulares u oficiales.
Los chicos cada vez son más y las necesidades crecen a la par, por eso, como dice Rosa, "toda ayuda siempre es bienvenida".

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