Dicen quienes saben que la música es una sola, que únicamente cambian las perspectivas desde la cual se la interpreta. Y es allí, en esa interpretación, donde radica el desafío de transgedir géneros y estilos, para enaltecer la música como lenguaje universal.

Y serán las orquestas de Ritmos de Fusión y Académica de la Escuela de Música de la Provincia José Lo Giúdice, junto al grupo de música autóctona Qhirqhiña y la banda de sikuris Yuyai Chasqui, las que asumirán ese desafío esta noche, a las 21, en la Fundación Salta (Gral. Güemes 434).

Innovador y original
Violines, flautas y clarinetes se entremezclarán con el sonido de anatas y sikus. Obras clásicas se interpretarán al son de zambas, mientras que arreglos de música de autores consagrados a nivel universal se conjugarán con composiciones originales de creadores salteños.

"Los músicos de hoy tienen una visión más desprejuiciada. Para nosotros, todas las expresiones musicales se merecen un enorme respeto. El ciclo es un encuentro, una comunión, entre estas diversas expresiones", señaló a El Tribuno el maestro Jorge Vázquez, de la Escuela de Música de la Provincia.
El ciclo se lleva adelante desde hace cinco años aproximadamente, con dos espectáculos anuales.
En esta oportunidad, durante la velada se interpretarán adaptaciones y obras de compositores salteños como Matías Zorpudes, Germán Mercado, César Vilte y Adrián Liendro.

Algunas obras del alemán Johann Melchior Molter y del italiano Carlo Gesualdo.
Por su parte, se estrenará en Salta la Marcha Nº1, del compositor, director de orquesta y escenógrafo argentino-germano Mauricio Kagel; "Danza Irregular", del compositor salteño José Juan Botelli con la orquestación de Martín Cardinali; y "Fantasía-Grotesca", del compositor salteño Federico Fernández.
Actuarán las jóvenes solistas Analía Sivila, Rocío Rojas, Juliana Sivila, en flauta, violín y clarinete respectivamente.

El objetivo del ciclo es apoyar a solistas, arregladores (quien adapta una obra para distintos soportes) y compositores salteños.

"En Salta hay un arraigo interesante de la música folclórica y autóctona. Lo que falta es promocionar más a los solistas y compositores salteños. Hay muchos jóvenes salteños dedicados a la música clásica que no son conocidos. Cuando se habla de música clásica, automáticamente se piensa en 200 años atrás. Aún falta conocer este otro lado de la música".

Dialogismo en acción
Pero la innovación dialógica se plasmará más allá del nivel metamusical, ya que se abrirá el juego a la confluencia con otras ramas artísticas, como la danza y la pintura.
Es así que durante el concierto se desarrollará la muestra El Mejunje, del artista plástico Matías Rizzotti, con pinturas e imágenes proyectadas sobre el escenario.
Por su parte, la danza dirá presente con la participación especial de Laura Rubelt, quien interpretará Zamba de Anta, y el dúo integrado por Sara Sonderegger y Francisco Seoane, Danza Irregular.

La mixtura
El mix estético del ciclo va de la mano de su nombre. "La palabra mejunje alude a la combinación de diferentes elementos, con influencias de distintas partes del mundo y de diversas épocas", afirma Vásquez.

Aclara, a su vez, el porqué eligieron como nombre un regionalismo por sobre la versión correcta de la palabra. "Menjunje no existe. Lo correcto es mejunje. Todo el mundo la dice mal, pero esta variación regional es más viva que la reconocida por la Real Academia Española. En esta palabra también se evidencia el cruce entre lo académico y lo popular", afirma el director.


¿Quién es?
Jorge Vásquez es director de orquesta y compositor. Cursó sus estudios universitarios en Santa Fe y se especializó en Austria. Regresó a Salta hace cinco años, donde dirige las orquestas Académica y de Ritmos de Fusión de la Escuela de Música de la Provincia, así como el grupo Qhirqhiña y un ensamble de solistas. También es docente en la Universidad Católica de Salta.

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