Media tarde calurosa en la ciudad. Un músico se ubica en la esquina de la plaza 9 de Julio con su imponente contrabajo, pone delante suyo un sombrerito insinuando una "contribución" y comienza a dar los primeros acordes de una melodía suave que despierta y llama la atención de los transeúntes que paseaban a esa hora, en el feriado del viernes.
Interpreta Canon en re mayor, la obra más conocida del compositor alemán de música barroca Johann Pachelbel, que compuso en 1680.
Simultáneamente se suman al contrabajista los sones de los cellos, violines, y más aún, instrumentos de viento y percusión. La sorpresa es completa frente a esta novedosa experiencia que hizo ayer la Fundación Musicarte con 25 músicos y dos solistas: la soprano Rita Corces y el tenor Juan Sivila.
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La finalidad: llevar la música a otros escenarios, no tradicionales, para salteños y turistas, pero particularmente como una forma de introducir al público poco acostumbrado a concurrir a salas y teatros. "Es una forma de cultivar otros géneros musicales, con una dinámica diferente", explica Rita Corces a El Tribuno tras el concierto.
Con esta experiencia, alumnos becarios y docentes celebraron, además, un año pleno de logros, avances y aprendizaje para ambas partes. "Esta idea surgió como una necesidad de compartir nuestro trabajo, mostrarle a la gente el esfuerzo, el avance y el compañerismo obtenido", agrega Corces.

Una hora de recital
Este "improvisado" concierto, en el que cada uno toca su parte de memoria en forma aislada, logró un impacto imponente cuando se unieron como orquesta y cuando también apareció con su batuta el director, Marcelo Gutiérrez, para continuar, durante una hora, con un variadísimo repertorio clásico y popular.
La sorpresa siguió porque los cantantes y amigos sumaron los atriles delante de cada músico con las partituras de los temas siguientes.
Así siguieron Obertura de Las bodas de Fígaro, de Mozart; los valses Vida de artista y Voces de primavera de Johann Strauss y Czardas de Vittorio Monti. El tenor interpretará O sole mío y el bolero Júrame fue el elegido por Rita Corces.
La Pomeña (zamba escrita por Manuel J. Castilla con música de Cuchi Leguizamón), con orquestación realizada para esta ocasión por José Aguirre, fue el cierre magistral frente a los aplausos, bises y reparto de grullas de origami como recuerdo. Musicarte no termina aquí, sino que seguirá tocando en la calle. Desde el 24 de enero estarán en la glorieta de la plaza 9 de Julio, apoyados por la Secretaría de Cultura y Turismo municipal.

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