El carácter efímero resulta ineludible en la palabra dicha en radio. Lo que está en el aire, lo que se escucha al sintonizar una emisora, se esfuma al segundo y eso que tiene de pasajero es parte de su magia. La fracción restante la compone el clima que se logra transmitir.

La atmósfera de "Raíces de los pueblos" está cargada de un hondo sentido folclórico y familiar. El programa se emite los sábados, de 12 a 14, por la FM Popular (107.1 MHz). Cuando los visitó El Tribuno, el calor del estudio hubiera bastado para sumergir a cualquiera en un estado de sopor, pero, al contrario, la alta temperatura hacía reverdecer las voces cantoras y llevaba las manos diestras hacia los instrumentos. Agustín Baigorria (9), de Castañares, recitaba: "Yo soy la noche y la mañana,/ soy Pachamama, soy tu verdad./ Vientos del alma envueltos en llamas/ suenan las voces de la quebrada".

Luego Tiziana Hernández (5), de San Ignacio, entonaba con voz prístina: "Gracias le doy a la Virgen,/ gracias le doy al Señor,/ gracias le doy Pachamama/ de haber nacido cantora". A su turno, Santiago Vilte (9), de villa San José, voz en cuello decía: "De lejos me ven chiquito,/ como si fuera un gorgojo/ Cuando me pongo a cantar/, soy un gaucho que no aflojo". El ritmo ternario de una caja célebre los acompañaba. Doña Rafaela Gaspar (62) atildaba con resonancias primitivas las voces infantiles, muy atenta a los tiempos de radio. Pasadas las coplas, los hermanos Burgos -Héctor (14), en guitarra; Javier (11), en acordeón; Marcos (6), en bombo; y Lucas (9), en violín- interpretaron el chamamé "Merceditas".

Tres generaciones en relación armoniosa, gracias al amor por la música. Viviana Báez (37), la creadora del programa, contó que no tenía entrenamiento en locución, pero para animarse a conducir el ciclo echó mano de su experiencia como animadora de Néstor Saavedra y su bandoneón. El loable objetivo de "Raíces...", conservar y difundir el canto popular, le agitó toda prudencia de la cabeza e hizo pie gracias el apoyo de los amigos cantores de su familia. "Si los chicos maman lo nuestro no se va a perder. Este programa les da un espacio a los guitarristas, bandoneoneros, violineros que vengan aquí y difundan su música. También a los niños cantores para que los conozcan y aprendan de ellos", definió. Añade que para implementar un bloque dedicado a los niños se inspiró en Santiago Vilte y Brisa Castillo, "que llevan con tanto orgullo la ropa de gaucho".

Los de siempre

"Una cuequita para mi esposo Pablo Lamas", "Quiero agradecer a Vivi por haber realizado la ceremonia de la Pachamama en la salita de 4 de la escuela Güemes", transcurren los mensajes de los oyentes.
Como en agosto el tema excluyente es la Madre Tierra, Severo Báez (65), el anfitrión de la fiesta a la Pacha más concurrida y padre de la conductora, agradeció a través del micrófono: "Mi ciclo está cumplido y en esta parte de mi vida para mí la alegría es recibir en mi casa a tantísimos turistas. La tierra es viva y nos da todo. De ella vivimos y a ella vamos. Tendríamos que decirle: 'Tierra, vos me das todo, de esto que yo estoy comiendo, te doy un poquito y brindo contigo'. Es sencillito. La gente de antaño ha sido muy sabia y nosotros capaz que nos hemos querido perder un poco mal mancebando la tierra, descuidando el agua, cuántas aguadas se han secado y eso, lamentablemente, por la destrucción de nosotros". Su esposa Rafaela, presta para ir con los peregrinos de Isonza desde villa Primavera rumbo al santuario de San Cayetano, regaló una copla a la audiencia y agradeció "a tanta juventud que sigue nuestras costumbres". Fin del bloque y en el estudio, mientras Benito "Cabecita de Ajo" Mamaní (71) y Walter Burgos (63) tocaban una zamba, Rafaela bailaba con Rosa Tolaba (71) y Severo con Carmen Ovejero. Y aunque la radio genera constantemente imágenes mentales no limitadas por espacios ni pantallas, los oyentes ni imaginan qué linda expresión pone cuando danza "la gente de antaño".

Un legado del norte argentino

Viviana Báez es hija del bagualero Severo Báez y la coplera Rafaela Gaspar. Severo forma parte de Los Bagualeros del Norte Argentino, que desde hace casi tres décadas revaloriza la copla y la baguala en los escenarios del mundo. Ella le contó a El Tribuno cómo fue su experiencia con ellos y por qúe la propicia ahora para los niños. "Desde chiquita escuchaba los bandoneones y los copleros me sabían meter en las ruedas copleras y me decían: 'Hacé así, cantá asá' y cuando me puse mi primer sombrero me sentía orgullosa, cuando me ponía la manta de mi mamá o cuando mi papá me heredó su poncho", comentó. Hace un tiempo su papá le entregó su caja, un símbolo que exterioriza que algún día no estará. "Cuando mis papás me falten, son los niños quienes me darán fuerzas", dijo.

Una picardía infantil

Viviana contó que los niños que actúan en "Raíces de los pueblos" tienen condiciones naturales para la música y mucho interés en que el programa crezca. "Santiago Vilte llamaba todos los sábados y me decía: 'Soy Santiago Pérez, soy Santiago Casimiro' y me ponía otras tonadas para poder salir al aire", recordó riendo.

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