Todo está en la palabra. Con ella refundamos el mundo. Lo que nunca había sido nombrado adquiere un contorno, un color, un perfume y un sonido determinados cuando, por fin, ingresa en calidad de "vocablo" a la prolija hilera del diccionario. Pero por suerte la vida no es del todo predecible y, codo a codo con las palabras gastadas, siempre asoman las que florecen de la poesía. En el Taller Azul de Silvia Katz, los chicos (artistas de ojos inconmensurables) tienen la costumbre de fundar sus propios mundos o de interrogar al terráqueo globo que pisan. Cuando se ponen la chaqueta de inventores, surgen creaciones como Invencionario: Los chicos del Taller Azul palabriendo mundos, el 19° libro que edita Katz como corolario de un año de "trabajuegos". Como el año pasado, la artista y tallerista presentó el nuevo libro del taller en el marco de una muestra que se inauguró en el Cabildo Histórico (Caseros 541), y que es un compendio de todas las obras realizadas por los pequeños artistas en 2015. La exposición permanecerá habilitada hasta el 21 de enero.
En Invencionario, los chicos del Taller Azul, emulando a ciertos personajes macondianos (Cien años de soledad, Gabriel García Márquez), decidieron bautizar a los objetos y seres nacidos de su "imaginapoesía", ya que al momento de aparecer, ese universo "era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo".
"Se convocó a los chicos del taller (5 a 14 años) a inventar palabras jugando con letras y sílabas, o partiendo de vocablos conocidos para desarmarlos o unirlos a otros, cambiándoles el sentido. Así crearon una palabra nueva para situaciones sin nombre, como 'chirimpumpi' (ese lío que suele haber en el cuarto de los chicos). No sólo han creado palabras, han creado un mundo. De ahí el subtítulo del libro: 'Los chicos del Taller Azul palabriendo mundos'', dijo Silvia Katz, resumiendo la experiencia. El resultado: Invencionario es un diccionario en ojotas, donde crecen palabras que tienen sombra, transparencia, peso, plumas y espuma... Tienen todo lo que los chicos le fueron agregando al mundo en la mesa del taller, atestada de acuarelas y crayones. Son -como diría don Pablo, el chileno que escribía como Nobel pero coleccionaba juguetes como chico- palabras "antiquísimas y recientísimas".

Invencionario

Mandarrima

Es una mandarina un poco molesta a la que le gusta rimar, pero aturde porque rima todo el día. Cuando uno compra un kilo de mandarinas le puede tocar una mandarrima, y si se la come sin querer, empieza a hablar en rima hasta que termina de hacer la digestión. Giuliana Salvadores (10)

Carcelular

Es un celular que tiene el poder de achicar y absorber por la cámara a los que pasan más de 24 horas jugando y viendo videos. Entonces, la persona atrapada se tiene que quedar ahí adentro hasta que otro la pueda rescatar, pero para eso tiene que descifrar la clave secreta. Joaquín Mamaní (12)

Chirimpumpi

Cuando hay mucho desorden en el dormitorio, eso es chirimpumpi. A las mamás no les gusta porque tienen que acomodar toda la ropa y los juguetes tirados. ¡Después les agarra calor y los hijos no les preparan ni un tecito! Noemí Coronel Romero (7)

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