El intelectual misionero dialogó con El Tribuno sobre el Bicentenario de la Independencia y resaltó a uno de nuestros máximos héroes: "Güemes supo combinar su rol como destacadísimo militar con su papel de líder político y popular", expresó.

¿Cuáles son los logros y las cuentas pendientes en este Bicentenario?
Creo que el logro es haber construido una Nación, con una identidad propia y distintiva. La Argentina tiene ciertos parámetros socio-culturales alcanzados en estos 200 años que son una marca identitaria del país y que no solo debemos defender, es necesario profundizar. Entre las cuentas pendientes está el de plasmar en la práctica cotidiana y en forma permanente algunos de los principios surgidos con la revolución y la independencia: la igualdad, la libertad, el federalismo y el concepto americanista que se expresa en el acta de independencia al proclamar la emancipación de las Provincias Unidas de Sud América. O sea, nos falta consolidar un proyecto de país que sea perdurable en el tiempo y no fluctuante según cambian los gobiernos.

¿Cuáles, según vos, han sido los momentos de mayor quiebre, las bisagras de nuestra historia, en el siglo XIX y XX?
La historia argentina parece vivir momentos de quiebre constantes. En el siglo XIX me parece fundamental la sanción de la constitución de 1853. Por un lado porque fue un hecho protagonizado por las provincias (recordemos que Buenos Aires no participó de la convención). Por otro lado, porque resolvió una de las grandes falencias que tuvo la revolución: no haber dejado constituido al país.
Ya el siglo XX es muy cambiante. Creo que la irrupción de los sectores populares en la vida política, primero con el radicalismo y luego con el peronismo, marcaron un quiebre definitivo en la historia nacional. El voto femenino completó esa apertura democrática, por más que recién tuviéramos que esperar hasta 1983 para disfrutar de una democracia plena durante varias décadas. La asunción de Alfonsín, el juicio a las juntas y estos 33 años de democracia ininterrumpida son la bisagra que permite mirar al siglo XXI con esperanza.

Has vivido e investigado ambos bicentenarios, tres si contamos el de la Asamblea del siglo XIII, sobre la que publicaste un libro ¿cuáles fueron tus desafíos como historiador frente a semejantes acontecimientos?
Los tres hechos están vinculados, ya que forman parte de una misma historia. La revolución de Mayo, la Asamblea y el congreso de Tucumán fueron distintos capítulos de un proceso revolucionario muy complejo. El desafío a la hora de abordarlos desde la historia estaba en permitir que cualquier lector de la actualidad pudiera imaginarse en aquel tiempo y en aquel espacio. O sea, el desafío es captar la trama de intereses, pasiones y presiones que se conjugan en torno a los hechos humanos.

Güemes es fundamental para los salteños, ¿cómo evaluás su rol histórico en la gesta libertadora?
Güemes es un hombre clave del proceso revolucionario y desde Misiones nos da mucha alegría que tenga un reconocimiento como lo tuvo con el feriado. Porque a diferencia de otros personajes, Güemes supo combinar su rol como destacadísimo militar con su papel de líder político y popular. Es un caso bastante atípico en eso, quizás parecido a otro personaje importante de Salta, Juan Arenales.
La experiencia de los gauchos de Güemes en defensa del territorio es un capítulo central en el marco de la independencia. Lo mismo que su férrea determinación en sostener la autonomía salteña frente a las pretensiones centralistas de los jefes del ejército del norte. Hay muchas aristas interesantes en Güemes. Nosotros en Misiones lo encontramos muy similar a nuestro prócer Andrés Guacurarí y Artigas, ambos defensores y custodios de la frontera, líderes populares con fuertes convicciones revolucionarias e independentistas. Son el tipo de personaje que nos permite reflejarnos en el pasado y eso es muy valioso a la hora de pensarlos en términos historiográficos.

¿Por qué es importante conocer nuestra historia en profundidad y qué herramientas actuales nos ayudan a lograrlo?
La historia te dice quién sos o quiénes somos como pueblo. Conocer nuestro pasado, revisitarlo en forma permanente, discutirlo, debatirlo y reconstruirlo es una tarea constante de los historiadores y de la sociedad en su conjunto. Todos somos importantes a la hora de pensar nuestro pasado y proyectar nuestro futuro.
.

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora