Al artista le toca, parafraseando al poeta portugués Fernando Pessoa, el deber de soñar siempre. "Si algunos tienen en la vida un sueño y le faltan a ese sueño" no pueden ser los artistas. Justamente de objetivos, fantasías, deseos y esperanzas se sustancia Nouveau Ballet, la compañía juvenil de danzas que hoy subirá estrenando identidad al escenario de la Casa de la Cultura (Caseros 460). Mientras expulsan los nervios propios del estreno a pura exigencia en los ensayos, los once integrantes de la compañía reflexionan sobre el virus de la danza.
"Bailando me siento en mi totalidad. La danza me permite descargar y plasmar mis emociones, liberarlas de mí a través del movimiento y de la música", dice, por ejemplo, Belén Sánchez, una de las bailarinas de Nouveau Ballet. Para Emilio Ferrer, uno de los tres varones del grupo, "es la forma más primitiva de la expresión". También están cruzando por la mente de Emilia Martearena, la directora del cuerpo de baile, todas las emociones que le dio esta profesión. Ella se recibió a los 17 años con Rina Valverd y aunque al terminar el secundario dejó la provincia para estudiar Medicina, finalmente volvió a desarrollar su arte. Sin embargo, por el doble rol que le toca desempeñar actualmente su mirada también recae en la transmisión de la pasión y de la técnica.
"A los 11 años Miriam Pedrazzoli me deshizo todo lo que había aprendido con otras profesoras y me volvió a armar. Yo nunca sentí pasión por enseñar, sino por lo que hacía y a mí todo me costaba el doble. En la academia había un grupo de 'increíbles' y nunca estuve entre ellas, aunque quería estar. Por eso iba, me exigía yo misma, sin mirar a nadie más", recordó.
El bailarín con el "don" es un reflejo en el que el maestro le gusta mirarse y son esas aguas las que busca purificar y hacer rebasar. Sin embargo, Emilia cree que solo el trabajo duro y disciplinado hace emerger las cualidades. "Nunca me sentí especial como bailarina, pero es lo que sí siento por mis alumnas. Quiero que se sientan especiales como un hijo", señaló. Agregó que Nouveau Ballet será una compañía dialógica con bailarines y profesores de otros grupos y ciudades. Hoy los acompañarán Melisa D'Almato, maestra del estudio Alexander Ananiev; José García y Roxana Martínez, de la academia Rojo Tango; y el primer bailarín del Teatro Argentino de La Plata, Leandro Ferreira Morais.
En la danza existe algo vital. Estirados y en tensión, los músculos se flexionan en ángulos imposibles. Una muestra del universo imperecedero en la celebración de los cuerpos sujetos a la materialidad.

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