"No puedo con esto. No puedo hacerlo". La frase es del Príncipe de Gales, según aseguran amigos íntimos en una nueva biografía de Carlos. La habría dicho en las vísperas de su boda con Diana, en 1981, que según esas fuentes incluso pensó en suspender.

Si el Príncipe Andrés fue la atracción negativa de la familia Windsor en el cierre del pasado año, al ser acusado de haber mantenido relaciones en 2001 con una chica de 17 años, en este arranque de año le ha tocado a su hermano mayor, de 66 años. El motivo es la publicación del libro "Carlos: el corazón de un Rey", de la estadounidense Catherine Mayer, una periodista de la revista Time, que alardea de haber tenido acceso directo al Príncipe de Gales, aunque en palacio han aclarado que "solo la recibió nueve minutos" y han desautorizado la obra. Pero el ruido ya está en marcha, y más toda vez que se publicará en The Times a modo de folletín.

El libro advierte que Carlos, si llega al trono alguna vez, será un Rey con voz propia, que podría crear problemas constitucionales por hablar demasiado e incumplir su mandato de neutralidad. Pero también cuenta cotilleos de su matrimonio con Diana. Tras un cortejo relámpago, anunciaron su boda a solo cinco meses vista y ambos sabían que aquello no iba a funcionar, cuenta Mayer. Los amigos del Príncipe explican que descubrió muy pronto que "Diana no era la alegre chica de campo que pensaba"; era una mujer complicada, que ya entonces padecía desórdenes alimentarios serios.

Por su parte, la novia supo enseguida que en su matrimonio iban a ser tres, como acabaría ella misma explicando en la televisión, ya con la historia con Carlos rota. Diana encontró un brazalete con las iniciales GF, que podrían aludir a los motes que se daban en su intimidad los siempre juguetones Carlos y Camilla: Gladys y Fred. O tal vez fuesen simplemente las iniciales de Friday Girl, el alias que le había puesto el Príncipe a su perenne amor, Camilla, con la que al final acabó casándose en el 2005, tras treinta años de romancecontra viento y marea. Una historia de amor poco reconocida, tal vez por una razón tan pueril como que no son seres agraciados físicamente y las falta el plus de glamour que sí tenía la fotogénica Diana.

Los amigos de Carlos comentan que si hubiese sido católico su matrimonio podría incluso haberse anulado, pues resultó un auténtico engaño. La propia Diana confesó a su biógrafo Andrew Morton que antes de casarse dijo a sus hermanas que no podía hacerlo, que era algo "absolutamente increíble".

Si todo eso es agua pasada que ya nada cambia, más grave es que en otro pasaje el libro asegura que Carlos mantuvo una relación muy estrecha con el pinchadiscos y presentador de la BBC Jimmy Saville, fallecido en octubre de 2001, y en cuya madurez se descubrió que había sido un depredador sexual voraz, con centenares de víctimas adolescentes. Según la biografía, el Príncipe Carlos confiaba en él, le pedía ideas y a veces le enseñaba sus discursos para conocer su opinión.

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