Los diez años de historia de Gauchos de Acero vienen demostrando que, al contrario de lo que muchos creen, la pasión no se desactiva ni se saltea generaciones. El de ser músico de heavy metal era un sueño de Víctor Jorge (57), quien vio condiciones en sus tres hijos varones, Emilio (24), Agustín (21) y Martín (19), para conformar una banda que, lo fue demostrando en su andar, rompió moldes e hizo camino.

La savia de Gauchos de Acero proviene de Víctor, un técnico informático que trabaja en el Tribunal de Cuentas y al que siempre le gustó la música. Él toca la guitarra, el piano y también canta. Además es melómano: posee una colección compuesta por centenares de discos de rock nacional e internacional y equipos de sonido vintage para reproducirlos con fidelidad. Hace más de una década un amigo de Víctor había traído de un viaje a Japón una cámara de alta gama y le propuso que grabara a los chicos -por ese entonces de 12, 10 y 8 años- tocando. Víctor subió estos videos en un canal de YouTube y nunca hubiera podido pronosticar lo que vendría. Más de 26 millones de visitas registraron esos envíos.


El comienzo

Los hermanos Jorge en sus inicios versionaban temas de Iron Maden, Metallica, Sepultura, Pappo y Vox Dei, entre otros. En 2005 dejaron una consigna en YouTube para que los fans les sugirieran nombres artísticos. "Steel Gauchos" les puso un usuario estadounidense, en español Gauchos de Acero, y a ellos les trajo buenas resonancias. "Gaucho por la nobleza, la humildad y el trabajo, y acero por la cultura del rock pesado y el heavy metal", pensaron.

Pronto actuaron en el Cosquín Rock y el Pepsi Music, causaron sensación en el programa de Telefe Talento Argentino, participaron en dos documentales "Historia de los Gauchos de Acero" (Salamanca TV) y "Together" (documental realizado por Andrea Prodan, hermana de Luca Prodan). Hasta protagonizaron un comercial televisivo para Motorola, otro para la vuelta de Soda Stereo y grabaron algunas imágenes para el filme dirigido por Sam Dunn, en el que los músicos salteños tocaban junto a Bruce Dickinson, cantante de la mítica Iron Maiden. Incluso Loudwire, la revista digital más importante del heavy metal del mundo, los nombró la banda adolescente más influyente de los últimos años.


De hondo cariño

Hoy, a pedido de El Tribuno y en vísperas del Día del Padre, los Gauchos de Acero y su papá reflexionan juntos, así como los encuentra cada momento importante de sus vidas, acerca de cuál fue la sustancia que le nutrió las raíces a la banda.

Emilio cuenta que su padre cumple para ellos el rol de productor artístico. "Siempre le hacemos escuchar las canciones que componemos y él nos guía según su experiencia musical", dice. Pero antes, cuando aún no se habían constituido como una banda, en la casa de los Jorge eran comunes las guitarreadas con amigos. Víctor invitaba a músicos y él tocaba el teclado y lo fusionaba con otros sonidos en la computadora. Él nació dotado de buen oído. "En los 70 me daba cuenta de que había una música 'común' y otra más elaborada y eso me llevó a investigar dentro del rock, que me parecía tan moderno porque tenía creatividad y decía cosas más fuertes", relata. Añade que las letras de Charly y Spinetta eran complejas y lo llevaban a investigar y apropiarse de significados profundos. "Ellos me arrimaron a la lectura y el rock me inundó con su energía, me enseñó a atender los climas que se generan con un solo de guitarra, que te pega en el estómago...", ejemplifica.

Si de delgadas líneas se trata, existe una que genera controversias: la del padre que lega a sus hijos una vocación cuyo propósito no ha podido concretar para sí mismo. Aunque Víctor admite que en su momento le hubiese gustado tener una banda propia, dice que sus hijos saciaron "con creces" sus sueños. "La pasión que él lleva por el rock es más fuerte que cualquier otra cosa. A él no le importó si ganábamos mucho dinero, sino que lo pasáramos bien y nos superáramos a cada momento", interviene Martín. "Efectivamente, la música no es para hacer guita ni para llenar estadios, sino para vivirla. Es un lenguaje que habla desde el alma cuando nos juntamos a zapar no tiene precio", coincide con su hijo menor Víctor. "No es fácil cuando los hijos eligen un camino que no es el convencional. Por la derecha llegás perfectamente, por la izquierda tenés que trabajar el triple para conseguir algo", comenta, como al pasar, una verdad dictada por la experiencia propia y con la que alumbra la senda de sus hijos.


El futuro

Pregunta obligada, el porvenir se cuela en la conversación. ¿Cómo los encontrará la próxima década a los Gauchos de Acero? "Es una bendición de Dios lo que les pasó hasta ahora a ellos. El heavy metal les dio una identidad y una razón. Solo tienen que continuar con lo que se generó en aquel momento", subraya Víctor. Martín le agradece la transmisión de conocimientos y valores con una frase que, además, exterioriza una continuidad generacional. "Es lindo inculcarle a un hijo la música, hacerle escuchar lo que a uno le gusta. Si te sentís triste, la música te ayuda, si te sentís feliz, la música te ayuda. A mí conocer la música me cambió la vida", expresa y su padre le echa una mirada cómplice y cariñosa. "El sueño es vernos cada uno con una familia que nos sostenga. Somos hermanos y hay mucha confianza entre nosotros para debatir siempre. Creo que nuestro fin como banda va a ser la muerte porque más que hermanos nos vemos como mejores amigos desde la infancia", finaliza Agustín y cobra sentido profundo, como las letras del Flaco, un fragmento de "Selva" compuesta por los chicos. "Magia enorme que rodea este lugar,/ de almas sinceras en busca del sentido./ Creo estar buscando en mi interior,/ un por qué y seguir matando el misterio".







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