Se adivina que detrás de esa puerta de hierro forjado con algunos traslúcidos está sucediendo algo muy divertido. Se escucha música y algunas risas pequeñas o risas fuertes, mejor, pero con voces jovencísimas. En una sala colorida de Pro Cultura Salta (Mitre 331), transcurría la primera clase de la Escuela de Teatro de La Morisqueta que abrió el miércoles para Los Imaginadores (de 4 a 7 años), Los Cuentaestrellas (de 8 a 12 años) o Los Vagamundos (de 13 a 16 años). Y también para aquellos adultos que hoy se preguntan "¿Para qué era que queríamos ser grandes?".
Dirigida por la actriz Cristina Idiarte, la escuela es un espacio para actuar y liberarse. Para reírse fuerte y aprender este arte. En el primer encuentro, el del miércoles, Los Cuentaestrellas imaginaron un montón. Hicieron un elefante y una cebra con camperas, buzos y zapatillas y, en tres grupos, contaron de maneras muy distintas la historia de un título también inventado por ellos: "Los nueve leones negros". Se pusieron en los zapatos de policías, aplaudieron e imaginaron que el piso era una gran chapa muy caliente y entonces saltaron, saltaron, saltaron. Caminaron mirándose y se detuvieron repentinamente muchas veces. Eran un montón de estatuas y algunas se reían con los dientes apretados y el gesto pícaro.
"A mí me encanta trabajar con niños porque el imaginario infantil no tiene límites, entonces ahí te sentís renovado en tu condición de artista, pero también en tu condición personal. A los chicos te dan ganas de escucharlos porque de ellos surgen historias alocadas, inverosímiles, son divertidos", dijo Cristina Idiarte durante una entrevista con El Tribuno.

Dicen que dicen

"Decía Gianni Rodari que hay que enseñar teatro a los chicos no para que todos sean artistas, sino para que ninguno sea esclavo y me parece re interesante pensarlo así. El teatro es una de las maneras en que los chicos van descubriendo el arte, descubriéndose, encontrándose y planteando algunas cosas", dice ella, la Negra Idiarte.
Y da alas. "Aprender teatro cuando sos chico te libera. Yo lo aprendí desde muy chica y talvez por eso es que me gusta tanto. De niños al teatro se lo aprende de otra manera, más desde el juego y desde cosas que en realidad ellos las tienen innatas", expresó luego.
Unos cincuenta chicos ya asisten a esta escuela. "Si la gente puede pensar que nosotros podemos trabajar con ellos y cuidar ese imaginario, somos felices", concluyó.
Este espacio de encuentro está concebido en la libertad artística de poder jugar creando, identificando al teatro como un juego que permite unir las vivencias con la magia, en base a disciplinas como expresión corporal, teatro, títeres, música, circo, mimo y variantes teatrales de escenario de calle.
Y si las ganas de subirse a las tablas ya se contagiaron, o hay algún imaginador, cuentaestrellas o vagamundo cerca, se puede consultar por inscripciones en Mitre 331 o por teléfono al 4218654. Abierto, pase.

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