En el cementerio de la Santa Cruz hay una tumba particular: siempre renovada, colorida y desordenada. Es la tumba de Pedrito Sangüeso, un niño santificado por el pueblo salteño desde su muerte violenta, en 1963. Cubierto de flores, cartitas, juguetes y carpetas apiladas, el sepulcro convertido en santuario es inconfundible en medio de cruces y mausoleos.

Alrededor de la figura del niño mártir (abusado y asesinado a los 6 años de edad) se gestó una muestra artística multidisciplinaria llamada "Todas las vidas de Pedrito Sangüeso" (videoarte, fotografía, textos, dibujos e instalación), que se inaugurará hoy, a las 20, en el Museo Histórico de la Universidad Nacional de Salta (Buenos Aires 177). "Nos interesa mostrar todas las versiones de Pedrito Sangüeso y los diferentes mitos que se fueron desarrollando alrededor de su figura. No para buscar una verdad, sino para hacer visibles esas diferentes formas de reconstruir un pasado que todavía nos convoca", explicó Hernán Ulm, director del proyecto del Centro de Investigación de la UNSa en el marco del cual se generó esta muestra.
Como suele pasar con los santos populares -que gozan de veneración mucho antes de que las burocracias hayan confirmado su santidad-, los devotos de Pedrito expresan una fe de orígenes ignotos cuyo fervor se fue acrecentando con las noticias de los favores recibidos. "Hay varios Pedritos: el que nació en el interior, el que fue dos meses a la escuela, el mártir... Nadie sabe quién lo mató ni cómo comenzó su santificación", precisó Ulm.

¿Qué aspectos del proceso de canonización de Pedrito Sangüeso les interesó destacar en esta muestra?
El caso de Pedrito es interesante porque muestra la necesidad de afirmar algún tipo de creencia que no necesariamente responde a las formas oficiales de la religiosidad. Hay una necesidad de creer, de afirmar una posibilidad que nos excede, pero también de encontrar ahí un refugio a las incertidumbres. Impresiona en los relatos esta última cuestión: los fieles van al santuario a calmar sus angustias. A Pedrito se lo considera como parte de la familia: se va al santuario a festejar su cumpleaños, a llevarle regalos para el Día del niño, en Navidad...

Los protagonistas de las canonizaciones populares tienen en común que se les adjudican poderes extraordinarios. Son capaces de conceder deseos, hacer milagros y castigar cuando no son recompensados...
Inicialmente la devoción a Pedrito estaba vinculada a alumnos que le pedían aprobar alguna materia. Esto es curioso porque, según los datos, Pedrito fue muy poco tiempo a la escuela. Luego la devoción se va ampliando. El análisis de los pedidos y los agradecimientos es interesante y muestra cómo se fue extendiendo esa devoción. Ahora los pedidos se refieren a la salud, a problemas económicos, a problemas laborales. El santuario está muy activo: las ofrendas y los agradecimientos se renuevan permanentemente. Es interesante ver cómo se va modificando la fisonomía del lugar: de una semana a otra cambian los juguetes, los papeles, etc. El creyente, el que va hasta el santuario, tiene fe en la intermediación de Pedrito. Las placas recordatorias muestran el agradecimiento. Las personas con las que conversamos no dudan en su capacidad para realizar milagros.

¿Me anticipás algunas de las "versiones" que hacen parte de la construcción de Pedrito como santo popular?
Hay muchos Pedritos. Por un lado está el que nació en condiciones humildes en el interior de la provincia y luego fue traído a la capital ¿Cuántos niños pasaron por la misma experiencia de ese primer Pedro? Niños que están fuera de toda estadística y que son dejados a la buena voluntad de una familia sustituta que le enseña un oficio o, en el caso de las niñas, las toma como empleadas domésticas. Pedro es, en primer lugar, el mártir de una infancia desplazada que no tiene representación jurídica. Luego está el Pedrito víctima de un asesinato y de una violación sin resolución: todos los culpados inicialmente por el crimen fueron absueltos. De hecho, técnicamente, el caso sigue abierto. Impresiona leer la sentencia judicial y ver cómo la vida de Pedro se pierde en una serie de números de expedientes y tecnicismos judiciales. Está luego el Pedrito mártir de un "monstruo humano", como dice la placa que la Municipalidad colocó en la tumba a un mes del crimen. Estas dos figuras son interesantes: Pedro se transforma en Pedrito, el mártir, y el asesino en un monstruo. Ambas figuras son irrepresentables, son extraordinarias, fuera de lo común, son instaladas en un lugar inaccesible. Me parece que esta posición se complementa con la ausencia de culpables: al monstruo y al mártir no se le puede dar un rostro preciso. El trabajo del artista Roly Arias en cierta manera intenta rescatar de entre las inscripciones que los chicos dejan en las paredes una "representación" de Pedrito y darle un marco nuevo. En torno a estos muchos Pedritos se cruzan diversas mitologías. Los rostros de Pedrito se multiplican. La muestra quiere ser una cara más en la que Pedrito se muestra disimulado.

El equipo de arte e investigación

La muestra artística multidisciplinaria “Todas las vidas de Pedrito Sangüeso” es parte de una investigación llevada adelante desde el Proyecto 2168 del Ciunsa formado por los docentes Laura Navallo, Santiago Álvarez, Natalia Gil, Santiago Godoy y las estudiantes Belén Scigalsky y Vanina Armata. Se enmarca en la muestra “Letanías, colores y verbenas”, que se presentará desde hoy en Buenos Aires 177. Estará habilitada hasta el 20 de diciembre.

La realización del video, las fotos y la instalación estuvo a cargo de los miembros del equipo y los dibujos son de Roly Arias. El artista salteño también se ocupó de brindar asesoramiento durante el proceso de investigación, junto a Marcela López Sastre.


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