Pepe Cibrián, Cecilia Milone y Raúl Lavié son Don Quijote, Dulcinea y Sancho Panza. Pepe también es Alonso Quijano y Miguel de Cervantes. Todos están en Salta porque esta noche, a las 22, en el Teatro del Huerto (Pueyrredón 175) subirán a escena con el musical "El Hombre de la Mancha", ese en el que Pepe sale del detrás de escena para volver a actuar.
Milone y Cibrián estuvieron ayer en la redacción de El Tribuno y hablaron sobre esta obra, a la que Pepito le puso, una vez más, su inconfundible sello.
¿Cómo se le da una marca personal a una obra que se ha llevado a escena tantas veces?
Pepe Cibrián: En general los norteamericanos tienen la no virtud de exigir que en los musicales, no así otras obras de teatro, se repitan las puestas. Para mí no es esa la idea y la compramos con esa condición. Entonces, desde mi autoría y mi oficio o poesía, hicimos una estructura muy interesante de cómo condensar este Quijote y este Cervantes, porque los dos son muy protagonistas. En el final también aparece Alonso Quijano, que es el personaje que crea Cervantes y quien, a su vez, le da vida al Quijote.
Lo que traté de darle primero es una hispanidad al lenguaje, porque era una traducción muy interesante pero casi literal. Había que latinizarla también y darle un vértigo que la obra ya había perdido porque es un teatro más muerto. Y en esta propuesta, desde el texto, se modificaron muchas cosas. También en la estética, porque me parecía que estaba acartonado. Quería que se jugara desde un lugar en donde todo pasa en esa cárcel, como en la obra. También es muy importante Sancho Panza, que Raúl Lavié se ofreció a hacer. Me dijo: "Yo quiero ser tu Sancho porque ya tengo la barriga". Hoy es Sancho, a quien, al reescribir la obra le di mayor protagonismo, casi a la par del Quijote. Luego con Cecilia traté de encarar de otra manera el personaje de Aldonza, que es una prostituta. Toda su vida lo ha sido y en todas las versiones de la obra está siempre muy enojada. Hay algo en ella que es muy sensible, a pesar de ese mundo en el cual vive y va descubriendo esa magia para terminar la obra de una manera muy bella. Esto es lo que traté de darle como carácter diferente a la obra y creo que lo hemos logrado, porque el público se delira y es impresionante la devolución.
¿Cómo es tu Quijote, Pepe?
P. C.: Creo que todos los habitantes de esta mágica tierra surrealista somos quijotes y peleamos contra grandes molinos de viento. Yo he peleado toda mi vida para tratar de estar en un género primero desconocido y luego desvalorizado. Personalmente fui siguiendo y siguiendo hasta que gracias a la historia surgió Drácula, aunque haya hecho otras cosas antes. Y mi Quijote tiene que ver con mi padre, con mi madre, con la lucha del hombre, con la lucha del teatro, con la pobreza, con la riqueza, con seguir, seguir y seguir por mi búsqueda, mi ideal. Yo me siento absolutamente Quijote y Cervantes. Creo que mi Quijote es muy divertido, muy emotivo y acá me he descubierto mucho como actor, así que no pienso hacer otra cosa que actuar.
Saliste del detrás de escena al escenario...
P. C.: Feliz. No quiero más estar mucho detrás del escenario. Por un tiempo. Ahora estoy disfrutando mucho con ella (Cecilia Milone) sobre el escenario, que es mi ángel blanco. La disfruto, la mimo, me mima. Hemos pasado momentos difíciles en escena y me ha ayudado mucho como una maestra a trabajar mi voz y permitió que mi registro se amplíe y pueda llegar a notas que al principio no soñaba con poder hacerlo.
¿Y cómo es tu Dulcinea, Cecilia?
Cecilia Milone: Es un personaje que también está renovado respecto de otras versiones del musical. Dio un giro y ya no está enojada y creo que comparada con otras versiones que he visto, esta Dulcinea profundiza su calidad de Dulcinea. Se encuentra con una espiritualidad muy grande que se sorprende de sí misma. Algo que me sirvió mucho y que me aportó Pepe como director es un dato muy importante porque siempre tuve el concepto a partir de haber leído esta obra de que Don Quijote decide ver una Dulcinea en esa mujer y lo que Pepe me propuso es que Don Quijote descubra a la Dulcinea que tiene esa mujer y creo que eso hizo que el personaje fuera más rico.
¿Cómo viven la experiencia de seguir inyectándole vida a un género como el musical?
P. C.: Lo que puedo hacer es decirle a los jóvenes que en todos los lugares del país estudian este género, que es muy difícil no solamente desde lo actoral o interpretativo, sino también desde la producción. En Buenos Aires va a ser muy difícil que se vayan a hacer muchos musicales hoy en día. Sí creo que los jóvenes tienen la posibilidad que yo también tuve de luchar. De hacerlo en sótanos, con una guitarra, con una vela. Porque si no tienen la obsesión de poner robóticos e inalámbricos. No hay que poner nada. Cuando pude poner puse y los llegué a poner bien, pero no hace falta para crear un gran espectáculo tener todo lo que hoy puedo tener, que es un adorno que no hace al meollo del asunto. Este es un género que está en un momento muy difícil, como lo está el país. Cuando en una crisis el conocimiento no sirve hay que utilizar la imaginación. Y los argentinas vivimos en muchas permanentes crisis.
También pienso que no hay que hablar del "interior" y de Buenos Aires, somos todos provincias y nadie es el sótano de atrás, todo lo contrario. Buenos Aires tendría mucho que aprender de otros lugares. En Buenos Aires no se entera nadie de nada. Y Buenos Aires cree que es muy importante y la gente cree que es muy importante Buenos Aires. Creo que lo importante es lo que uno hace.

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