Si hay algo que distingue a Peteco Carabajal es su capacidad de ser cabal representante del más emblemático folclore santiagueño y, al mismo tiempo, trascender ese género que lleva en su ADN para subirse al caballo de la llamada guardia nueva, aportando su granito de arena a la renovación del folclore. Peteco sabe perfectamente que una chacarera se puede hacer con una batería y un bajo, pero también con una guitarra y un bombo. La clave está en el contenido más que en las formas, por eso él se ha pasado la vida reivindicando la poesía que habla de las cosas que nos pasan.

Esta noche, a las 21, los salteños tendrán el gusto de verlo y escucharlo en el Teatro Provincial (Zuviría 70), en un espectáculo nuevito donde hará gala de su talento como músico, intérprete y compositor. En la oportunidad estará secundado por dos artistas que lo conocen desde la cuna. "Vamos a presentar un trío con Homero y Martina, mis hijos -le anticipó Peteco a El Tribuno-. Hacemos temas con guitarra y bombo; guitarra, violín y bombo; guitarra, batería y bajo; dos guitarras eléctricas y batería. Así vamos variando el sonido y sumando las voces. Lo que vamos a presentar es un repertorio reciente que estamos armando. Ya tenemos casi quince canciones nuevas que vamos a grabar con este formato de trío".

Tributo a sus orígenes
En el show también habrá tiempo para algunos de sus clásicos y para su último disco, "Los caminos santiagueños", que nació como una especie de fronteriza reafirmación de sus orígenes: "Sí, este disco es un homenaje a mi pueblo, a mi historia, a todo lo que significa el hecho de ser santiagueño. Es un homenaje a mi identidad", remarcó el cantautor.

El creador de más de cien hits folclóricos - "Como pájaros en el aire", "La estrella azul', "Perfume de carnaval", "De fiesta en fiesta", entre otros- que renacen vigorosos en cada nueva versión, alguna vez se declaró seguidor de la filosofía del legendario Juan Matus, depositario de la tradición esotérica de los chamanes guerreros toltecas: no hacer nada que no te salga del corazón. Así trabaja. Sin ataduras. "Mi forma de componer y de cantarle al paisaje ha ido modificándose con el tiempo porque fue cambiando la importancia que tenían determinadas cosas en su momento -explicó Peteco-. Por ejemplo, hace 30 o 40 años atrás la cuestión del paisaje era prioridad. Pero era el paisaje por el paisaje nomás. Hoy en día uno está más atento a otras cosas. Me resulta mucho más importante lo que nos pasa como seres humanos y como sociedad. Claro que también es lindo de vez en cuando meterse en la fiesta que significa cantar una chacarera que no intenta decir gran cosa desde el punto de vista social. 'Puente carretero', por ejemplo, es una canción que despierta el festejo y la alegría de la gente. Cumple su cometido y eso es muy válido".

Los unos y los otros
Peteco Carabajal es heredero de una tradición musical que le impregnó la vida entera desde su niñez, desde el patio familiar hasta sus primeras incursiones en el escenario con Santiago Trío en los 70, Los Carabajal, M.P.A., Santiagueños y en su etapa solista, a partir de los 90.
Ganador del Gran Premio Sadaic, dos Premios ACE, Konex de Platino, Premio Atahualpa al Folclore, dos Premios Gardel, Peteco Carabajal es capaz de recrear como ninguno los patios de chacareras y, al mismo tiempo, regalar bocanadas de aire fresco yendo a fondo con el sonido, las letras, la propuesta artística en general. El martes pasado, pegó el faltazo a la ceremonia de los Premios Gardel que entrega todos los años la Cámara Argentina de Productores de Fonogramas y Videogramas (CAPIF). El compositor, violinista y guitarrista nacido en La Banda estaba nominado en la categoría Mejor álbum artista masculino de folclore, junto a Juan Falú y Raly Barrionuevo. Pero por una disposición unilateral de CAPIF, algunos de los premios al folclore y al tango no fueron entregados en la glamorosa ceremonia que se llevó a cabo por la noche en el Teatro Gran Rex, sino en un acto realizado por la tarde, para ahorrar tiempo televisivo (transmitió TN).

La ausencia de Peteco fue una manera de reprobar esa caprichosa vara con la que a veces se sopesa la música. "Miden a algunos artistas en función de la venta y del éxito y, a otros, en función de la calidad de su trabajo discográfico. En el rubro en el que yo estaba figuraban Raly y Juan Falú. Ahí hacía falta escuchar el disco y ver cuál gustaba más en cuanto a lo artístico, no en cuanto a éxito, porque ninguno de los tres somos sinónimo de éxito. A veces se mira qué espectáculo ofreció el artista y se dice con asombro: 'Ha llenado diez Gran Rex'. Pero el espectáculo es otra cosa diferente al disco. Personalmente ambiciono un Gardel de oro o uno a la mejor tapa o a la mejor producción. Para eso trabajo. Pero si me dicen que tengo que estar a las tres de la tarde es muy jodido porque sé que ninguno de esos premios me va a corresponder, sólo el que ellos consideran que tengo derecho a ambicionar", replicó.
Sinsabores, en fin, que a Peteco le duran poco, porque prontito ya está con la cabeza puesta en otra cosa. Hoy, por ejemplo, piensa en Salta: "Vuelvo a su provincia después de mucho tiempo, así que estoy con la expectativa lógica de que, el de esta noche, sea un gran encuentro", confesó el artista.


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