"Nada es verdad ni mentira, todo depende del cristal con que se mira", dice la frase que algunos adjudican a William Shakespeare y otros a Ramón de Campoamor, y que ya es parte del refranero popular. La afirmación hace referencia a la subjetividad que actúa como una especie de fino tamiz a la hora de mirar y de juzgar. El ojo del fotógrafo, claro está, no escapa a ese subjetivismo y, con la mirada atenta, capta los pliegues de la realidad constituyendo el sentido de un universo propio.

Las muestras inauguradas este mes en el Museo de Arte Contemporáneo (Zuviría 90), en el marco de la XIX Edición de los Encuentros Abiertos Festival de la Luz 2016, precisamente, responden al eje temático: "Rastros de irrealidad". En la planta baja se presenta la muestra "I Remember", del artista chino Liu Xiaofang. Las obras son visiones circulares que abrazan la memoria de su infancia, convertida en ensoñación. En la planta alta se distribuyen "La extraña belleza" de Arturo Aguiar, "La noche es un invento del hombre" de Mariano Manikis, y "Espacios ilusorios" de Esteban Pastorino. Los tres artistas estuvieron presentes en el MAC la semana pasada, para ofrecer una charla sobre su obra.
Si bien en un principio la fotografía llevó a cuestas el peso de representar la realidad, hoy los que empuñan la cámara saben que es su mirada la que interpreta a través del lente.

Arturo Aguiar crea con la luz de linternas espacios de subjetividad en sus obras. El artista, que estudió física y da clases de matemáticas en la Universidad de Buenos Aires, maneja la luz con la misma destreza con la que un pintor desplaza su pincel. "El objetivo del trabajo es erarecer la imagen fotográfica y llevarla a un punto de comunión con la pintura. Me interesa que las imágenes sean muy pictóricas", señaló Aguiar en diálogo con El Tribuno.

En un primer momento, el artista bautizó a su técnica "toma directa en acción", ahora prefiere hablar de "foto performance lumínica". "Hago este trabajo desde hace 16 años. Fui atravesando diferentes etapas en la obra y en el 2000 empecé a pintar con luz, pero no de la manera tradicional que tiene que ver con el light painting. A mí me interesa cómo se ven los objetos cuando la luz que reflejan obedece a leyes subjetivas, no a las leyes físicas. Las tomas duran dos o tres minutos. Me visto de negro y voy iluminando la escena con una linterna, pensando dónde puntualizar y con qué intensidad", detalló el artista que consigue captar la atención del público con sus extrañas bellezas.

Otra de las muestras que el Festival de la Luz sacó de gira bajo la dirección general de Elda Harrington y dirección artística de Silvia Mangialardi, es "La noche es un invento del hombre", de Mariano Manikis. El autor es arquitecto y artista plástico. Admite sin ambages que su obra es un acto de supervivencia y sublimación: "A principios del año pasado me separé, me dejó mi mujer. De golpe, se me vino la noche. Me me di cuenta dos meses después, cuando me encontré sacando fotos nocturnas. Este trabajo me permitió resistir, pasar de la depresión a otros estadíos. Sublimé dolor en trabajo", contó Manikis. El artista descubrió en la luz tenue de sus calles familiares (La Boca, Barracas, San Telmo, Constitución) el halo de vida que vuelve a la noche más habitable.

La cuarta muestra que presenta el MAC es "Espacios ilusorios" de Esteban Pastorino. El autor es técnico mecánico y tiene estudios en ingeniería mecánica. El detalle es significativo: Pastorino suele diseñar y construir sus propias cámaras fotográficas. Para esta serie fabricó una que utiliza un rollo completo para hacer una sola foto. "El resultado es una toma secuencial que registra en un extremo lo que ocurrió antes y en el otro lo que ocurrió dos minutos después. Lo que se ve en realidad en ese eje horizontal no es un espacio, sino una descripción del tiempo", precisó el artista.

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