Como decía Jorge Luis Borges, uno no es lo que es por lo que escribe, sino por lo que ha leído. La máxima se aplica por extensión para la música, las artes visuales y todas las disciplinas que funcionan como pasadizos que llevan a explorar los abismos de lo humano. De una u otra manera, nuestras vidas están condicionadas por esos objetos que, como faros, nos van amplificando la mirada.
Matías Ellero tiene 28 años, es arquitecto y artista plástico. Si le preguntan por su obra, el interrogante lo remite en el acto a la introspección y a la total aceptación de que el hombre está hecho por capas. "Estudié arquitectura por influencia de amigos como Yayo Pellegrini, pero además mi abuelo era constructor y de chico, pasaba gran parte de mi tiempo libre haciendo chozas. También acompañaba mucho a mi papá, que es un amante del arte, a visitar distintas muestras. La arquitectura y el arte son las dos ramas más vigorosas de mi árbol, y a su vez se alimentan de otras como la música y la literatura", describió el artista que en estos momentos participa simultáneamente de dos exposiciones. "De alguna manera pinto en capas, porque estoy hecho de muchas capas. Y todas estas facetas se compaginan a la hora de abordar la materia prima", sintetizó.
Ellero forma parte de la muestra colectiva "Grandes artistas, pequeños formatos" que permanecerá habilitada en el Centro Cultural América (Mitre 23) hasta el 19 de enero. Comparte la planta principal del edificio con otros doce artistas locales. Paralelamente está presentando su primera exposición individual en un espacio habilitado para el arte en el local comercial de Vicente López 770.
Sobre las obras que eligió para integrar el colectivo "Grandes artistas, pequeños formatos", el joven artista y arquitecto precisó: "En esta exposición opté por mostrar mi faceta más experimental, que suele ser la antesala de mi obra de mayor formato". Efectivamente, y como su nombre lo indica, la muestra de Mitre 23 contiene pinturas de dimensiones reducidas (se venden a precios accesibles para incentivar al público a optar por una obra de arte original antes que por una reproducción en serie).
Las "capas" de las que habla Ellero (bagaje intangible que alimenta toda idiosincrasia) tienen un correlato material y tangible en sus obras, que están hechas de superposiciones. "Trabajo con impresiones sobre las cuales después incorporo capas nuevas a través de la acuarela, de técnicas de raspado, de productos químicos que terminan modificando lo que estaba impreso... Esta cuestión de las capas tiene mucho que ver con la digitalización y el Photoshop, una herramienta muy utilizada en la carrera de arquitectura. Creo que yo llevé la técnica inconscientemente a la pintura. Por eso siempre arranco con lo que está en el fondo, lo más lejano, y voy avanzando en capas hasta encontrar un punto final", reveló el artista. Efectivamente, las obras de Matías Ellero son una ventana a veces entreabierta y a veces apenas entornada. Para atisbar lo que hay detrás hay que correr varias cortinas. Y allá, en el fondo, siempre asoma, como un guiño al espectador, la ráfaga de un recuerdo.
Este año, Ellero se presentó por primera vez en el Salón Provincial de Artes Visuales de la Provincia. Obtuvo una mención en Especialidad Pintura y el Primer Premio en Especialidad Escultura.

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