El humor es su más sincero "cómplice", las ocurrencias son cotidianas en su vida. El elegante traje de gaucho lo lleva puesto con sobrado orgullo por donde se cristaliza su figura.

Evidentemente, Pitín Zalazar no solo es una voz auténtica de nuestro cancionero, sino un artista preocupado por consolidar en las nuevas generaciones de autores e intérpretes, la evolución interior del hombre de nuestro pueblo, para que su espíritu sea un contenido humanizante de la tecnología y no un rasgo efímero sonando fuera de sí mismo.

El folclorista salteño se presentará el viernes próximo, a partir de las 23, en el local de Amnesia, Balcarce y Necochea. Guitarra, bombo, violín y bandoneón, estarán presente en la cita folclórica.

"Sin dudas, una movida diferente, en un local que siempre predominó otro género de música pero que ahora apuesta por una propuesta distinta. Será una experiencia única, donde reinará la buena comunión con el público", sostuvo Zalazar.

Con más de 40 años de carrera sobre los escenarios, Zalazar tiene un lugar indiscutido en el ambiente folclórico local y nacional.

"Por eso aún soy un niño que va de la mano de su padre, un músico del monte del Chaco de Salta, abriendo los cinco sentidos para que entren en un alma todos los sentidos de la naturaleza universal y humana. Pero también el hombre seguro de vivir agradeciendo la generosidad edificante de otros seres que, como el Chango Nieto y Roberto Ternán, me enseñaron a sentir que la nostalgia es el alma inexplicable de los hechos de la vida, de la muerte y del amor", agregó Pitín.

Es el autor de varias canciones de tu repertorio. "Me gusta componer, pero jamás incluí mas de cuatro temas en mis diferentes discos. Tengo un enorme respeto por nuestros poetas, autores y compositores. Mi padre me inculcó el respeto por las raíces, las tradiciones y las costumbres de nuestro país. Se que mi lenguaje es el canto", aseveró.

Sin dudas, este cantor de una voz particular y un repertorio auténtico, sigue vigente dentro del cancionero popular. Tiene sobrado camino recorrido y la humildad de los grandes. Y su diálogo lo culminó con su acostumbrada frase: ¡Si señor...!

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