Piyín llevaba una vida plena con sus dueñas Sonia y María Florencia (en la foto).

"Onde está Piyín?", se pregunta desde la foto de portada del Facebook Perros perdidos en Salta. Detrás asoma Wally, el popular chico escondido al que desde 1987 los lectores del mundo buscan en páginas pobladas de detalles que distraen. Sin embargo, este que se propone no es un juego.
Piyín hace 316 días que falta de las vidas de Sonia Armero (39) y su hija María Florencia (17). El 30 de agosto de 2014 a este foxterrier lo tentó una puerta abierta y ganó la calle. Al día siguiente, Sonia abrió la página Perros perdidos en Salta, pensando que podría llegar a más personas con la noticia de su búsqueda. Hoy este Face ya tiene 6.686 miembros. Todos se unieron con el propósito de que dueños desesperados se reencuentren con sus mascotas. A pesar de haber celebrado junto a cientos de personas que recobraron a sus perros, el final feliz no les tocó aún a las "mamás" de Piyín.

"Lo salvó el amor"

En 2013 una vecina le regaló a Sonia un foxterrier. Ella, su mamá y su hija lo cuidaron como a un pariente. Como todo animal criado con esmero, Piyín comenzó a desarrollar expresiones humanas. Se desarrolló sano, fiel, un perro de guardia y compañía. Al año le dio parvovirus, enfermedad tan maligna que acostumbra tener un desenlace fatal en 10 días, incluso con el tratamiento correcto. Sonia lo llevó al médico veterinario Walter Chian. Él la preparó para lo peor, pero Sonia no se resignaba a perderlo. "Le dije: 'Por favor, intérnelo, quiero que sobreviva porque me encariñé tanto con este animalito...'", cuenta ella a El Tribuno. A los 20 días el perro se recuperó y la humildad de Walter Chian lo hizo dictaminar: "Lo salvó el amor". Sonia agrega que una vez que superó el parvovirus, Piyín fue reeducado por su paseador debido a que había quedado "rebelde". "Quería comer a deshora, salir a pasear a las 5 de la madrugada", recuerda.

El escape

Sonia y su marido son empresarios del rubro de la pesca. En 2014 agosto llegaba a su fin cuando decidieron ir al Festi-Orán. Piyín quedó en la planta baja de la casa con el alimento y el agua necesarios. "Cuando volvimos nos dimos con que no estaba. Un inquilino que teníamos había dejado la puerta abierta y se escapó. Recorrí todo Salta buscándolo y hasta hoy dato que me dan voy a ver; pero lamentablemente nunca es él", se lamenta Sonia. Ella está convencida de que se lo robaron porque Piyín conocía perfectamente el camino de regreso a su hogar. Siguiendo pistas tomó contacto con crueles realidades que desconocía. No especifica en dónde, pero en algún barrio privado de San Lorenzo, Las Costas, La Almudena o Lomas de Medeiros vio cómo los guardias de los countries enjaulan a los animales que hallan deambulando por las áreas compartidas. "Les pregunté qué hacían con esos perros si nadie los reclamaba y no me quisieron contestar", advierte.

Proteccionismo

"Piyín se perdió el 30 de agosto de 2014 de la Leguizamón al 1700, cerca de la plaza Evita. Es un macho de pelo blanco y duro, lanudo, con manchas negras en su lomo y su panza, y orejas marrones. No tenía collar ni identificación. Fue visto en el colegio San Pablo y también por La Almudena". Así busca Sonia a su foxterrier.

"Él era mi bebé, pero mientras no lo encuentro me ayudo a mí misma con la página y a otra gente", resume Sonia. "Sé que algún día va a venir alguien con mi perro en brazos a pedirme disculpas por lo que pasó. Y yo lo voy a perdonar de corazón porque lo único que quiero es recuperar a Piyín", cierra.

Necesidad y urgencia

Las responsabilidades son de igual esencia que las oportunidades: no se pierden, alguien las asume. Así, de los perros y gatos abandonados por sus dueños alguien se hace cargo. Son muchos los que enfrentan problemas con vecinos y familiares porque les hicieron un lugar en sus hogares. Pero como sus recursos no les permiten tener más animales, en Facebook se multiplican las páginas que buscan adoptantes como Acción animal zona norte, Dejando mi huella, MAPA Salta, Luba Salta, Cadena mascotera y APAN.


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