"Yo soy refanática de Ricky Martin. Todavía no conseguí las entradas, pero estoy haciendo lo posible para conseguirlas, juntando todos mis ahorros. ¡Quiero ir!".
Naara Durand Pancio (23) es una de esas fans enamoradas, "que llena su pared con fotos tuyas y vive, como tú, de la poesía", en la letra de Servando y Florentino ("Una fan enamorada"). Estudiante de comunicaciones sociales en una institución de formación no universitaria, Naara representa la ilusión de miles de jóvenes salteñas que querrían estar "en medio de la multitud, en medio de ese mar de caras", mañana, a las 21, cuando se abra el telón del show de Ricky Martin en el estadio Padre Ernesto Martearena. "Me encantaría amanecerme en el aeropuerto para verlo en persona. Es mi amor imposible. Desde chiquita lo seguía y bailaba el tema 'Living la vida loca'. Ojalá pudiera verlo en persona. ¡Me muero!", completa Naara y el eco de su aliento se estrella contra una publicación en el grupo Alguien sabe? Salta. En ese caldo donde bullen las consultas de más de 14 mil miembros, María Farías estaba revendiendo dos entradas VIP oro a $2.000 cada una. Se intuían unos planes frustrados detrás de la publicación, que duró solo unos minutos.

En uno de los puntos de venta de anticipadas habilitados hasta ayer en horario comercial, específicamente el ubicado en el Hotel Presidente, le informaron a El Tribuno que (a las 18) aún quedaban ingresos para la platea F ($1.150) y las cabeceras norte y sur ($690), sin numerar. A partir de hoy quienes quieran asistir al recital solo podrán comprar sus entradas en las boleterías del estadio.
"No sé si es el mejor cantante del mundo, pero yo lo admiro por su carisma, por su simpatía y por la alegría que transmite, aparte de ser tan hermoso. Además es una buena persona. Admiro todo de él. También cómo se manejó con su sexualidad y cómo formó su familia. Es uno de los pocos gays, si no el único, que vuelve locas a sus fans. Las chicas lo aman más allá de su condición sexual", destacó la estilista Fernanda Jurado (34), que irá acompañada de su hermana María Eugenia (40), secretaria de un centro médico. Ambas fueron al espectáculo de Ricky Martin en 1993, ofrecido en el microestadio Delmi, y se quedaron con las ganas para la venida de su ídolo en 1998. Por ello, apenas supieron la buena noticia del retorno del cantante se pusieron como misión impostergable conseguir buenas localidades. "Cuando me enteré de que venía me entusiasmé mucho y la noche anterior a que se abriera la venta de entradas no pude dormir tranquila. Después de haber pasado horas en el hotel haciendo fila terminamos adquiriendo por internet. Conseguimos VIP platino, pero fila 20 ($1.800 cada una)", detalló Fernanda. Habiendo experimentado la calidad de un espectáculo de primer nivel internacional, esta vez las hermanas llegan con las expectativas de ver, aunque sea en una expresión menor, esa puesta en escena impactante con 150 luces móviles y 18 puntos de animación en el techo con que el ídolo deslumbró en Vélez. "Será hermoso volver a escuchar en vivo 'Vuelve', 'María'. 'Te extraño, te olvido y te amo de nuevo', 'Fuego de noche, nieve de día'...", se ilusionó en voz alta Fernanda. "Creo que va a dar un gran show y sus admiradoras vamos a quedar muy contentas", continuó Fernanda, quien aclaró que ya no se sienten en edad de ponerse remeras alusivas a Ricky Martin o llevar una consigna o cartel. Eso sí: "¡Vamos con la garganta preparada para cantarnos todo!", concluyó.

Los que no pueden ir

Norma Díaz (51), empleada de comercio, contó que se quedará con las ganas de asistir al recital, pero lo vivirá a través de su hermana, Stella Maris (34). “Mi hermana cumple años el 23 de marzo y le pidió a Sebastián, su marido, que le regale la entrada y él cumplió con ella”, relató Norma. “Yo nunca fui a verlo, pero siempre me gustó, porque es más que una figura pública. Tiene una personalidad encantadora y es muy solidario”, destacó. Quien tampoco podrá ir al show es Francisca López (37). En este caso tuvo un inconveniente laboral. “Una de mis compañeras me iba a cubrir en el trabajo, pero se le complicó su embarazo y está de licencia extendida. Igual no me gusta forzar las cosas, así es que irán mi mamá y su pareja”, cerró.

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