En febrero de 1937, cuando tenía nueve años sufrió un accidente donde fue atropellado y perdió su brazo derecho (el hábil).
Lavand realiza sus ilusiones con la única ayuda de su mano izquierda. Lejos de dejarse derrotar por la circunstancia de su accidente, practicó la cartomagia obsesivamente desde su infancia hasta alcanzar un completo dominio de la baraja.
Tras trabajar como bancario hasta los treinta y dos años, en 1961 -luego de ganar una competencia mágica en la especialidad llamada manipulación- se lanzó como profesional actuando en la televisión y teatros argentinos (Nacional y Tabaris).
Desde 1983 viaja y es reconocido en Estados Unidos, Europa y Japón, donde realiza espectáculos privados y conferencias para sus colegas.
Lavand se autodefine como un "lentidigitador", que a diferencia de un prestidigitador, realiza sus movimientos lo más lento posible y de ahí proviene su reconocida frase: "No se puede hacer más lento".
René falleció el 7 de febrero de este año, pero su legado es seguido por cientos de admiradores hasta hoy, día en que celebraría su cumpleaños.

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