Florencia Raggi y Nicolás Repetto volvieron a instalarse durante el verano en el balneario que más quieren: Punta del Este. "Estoy muy contenta de volver a Uruguay. Desde los 20 que vengo, es un reencuentro con un sitio que tiene mucho de mi historia, mis hijos crecieron acá. Me dio mucha tristeza cuando vendimos y dejé de tener un pie en Punta. Sabíamos que íbamos a volver", dijo Raggi a La Nación.

Hace tres años la pareja había vendido su propiedad en La Boyita pero compraron una impresionante propiedad al arquitecto Reyes Alonso que presentaron en sociedad con una fiesta para 300 invitados.
Ubicada en la parte más rural de Punta, varios de los invitados se perdieron en el camino. Nicolás, de pantalón blanco y camisa ídem con alforzas, y Florencia, vestida por El Camarín, recibieron personalmente a cada invitado. Fueron anfitriones perfectos de una noche que derrochaba glamour.
Hubo sushi, tablas de quesos, jamón crudo, croquetas de cordero, camarones, infinidad de canapés y como plato principal un manjar de salmón rosado asado. Por el sushi se hicieron largas filas. Allí se vio a la modelo Jimena Buttigliengo pedir que le llenaran el plato, y a Nacho Viale e Iván de Pineda.
La consigna de vestimenta fue solamente lucir el color blanco, detalle que les causó una mala pasada a la mannequin Cecilia Méndez y Andrea Bursten que llevaron el mismo modelo, mientras que Romina Lanaro también vistió un vestido muy similar.
La fiesta contó además con la presencia de dos estrellas del ballet argentino: Julio Bocca y Paloma Herrera. Los grandes ausentes fueron Pampita Ardohain y Benjamín Vicuña, que ya llegaron a Punta del Este y suelen ser los infaltables en la fiesta de blanco.


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