Notable dibujante, pintor, escultor e instalador que hizo grandes aportes a las artes plásticas norteñas durante los 20 años que vivió en Salta. Murió el pasado lunes 18 y dejó para la posteridad un inmenso legado que atraviesa las entrañas culturales de América, en su Espacio de Arte, en Buenos Aires.

Miguel Ángel Biazzi nació en Córdoba en 1935 y vivió 20 años en Salta, de la que hizo su casa y donde afirmó sus fuentes haciendo grandes aportes a las artes plásticas. Este notable dibujante, pintor, escultor e instalador, fue ampliamente reconocido por la crítica nacional e internacional que no pudo quedar indiferente frente a su inmensa vocación hacia la interpretación de los temas latinoamericanos. Murió el pasado lunes 18 de julio y con 81 años trabajó hasta los últimos días en su atelier de San Telmo, en Buenos Aires, un espacio de arte que construyó desde los 70. En el sótano de su taller, en la calle Defensa 763, Biazzi podía estar pintando hasta que despuntaba el alba.
El Espacio Biazzi es un mundo para descubrir en San Telmo, una herencia invaluable de lo mejor del arte latinoamericano que indaga a través del óleo y otros materiales, el espíritu de los pueblos originarios, la mitología indígena y los rituales de wichis, tobas, mocovíes y matacos.

A Miguel Ángel Biazzi se lo podría describir como un hombre del Renacimiento que dominaba todas o casi todas las técnicas artísticas, un trabajador inclaudicable cuya preocupación más fundamental fue el rescate de las culturas prehispánicas. Indagó en las raíces de la cultura aborigen y recreó sus imágenes con un vigor renovado, contemporáneo.

En las culturas ágrafas las tradiciones antiguas y las técnicas se transmitían de maestro a discípulo; Biazzi tomó con enorme compromiso la tarea de recuperar toda una herencia para renovarla con técnicas contemporáneas.

Julio Sánchez, licenciado en arte y crítico renombrado, dijo de este artista: "Biazzi se deja tentar por la realidad de un pasado forjado hacia el alba de América, en toda aquella atmósfera de hechizo y seducción que promete el nuevo mundo. El artista se convierte en un sagaz explorador de espacios habitados por mitologías y luchas, por maneras de vida y reseñas de acontecimientos. Con su vivencia de veinte años afincada en el norte argentino (Salta), cerca de ese camino que enlaza mitos y sortilegios, Biazzi aprehendió todo el alumbramiento de la raíz americana. En las series de Florián Paucke (jesuita 1719 - 1780) y sus detalladas historias sobre las misiones en América, constituyen un documento invalorable sobre costumbres, fauna, flora.

La recreación tiende a rescatar elementos que la historia ha congelado, paisajes vistos en perspectiva aérea como en los grabados medievales, casas que estimulan su pesada contextura, caballos y jinetes cruzando la aventura del tiempo. En "Cantata para América Mágica" de Alberto Ginastera (1916 - 1983) la identificación con el mito se acentúa. La serie trata de presencias alegóricas, retenidas en un friso de alusiones y encantamientos, símbolos, en suma, tan terrestres como imagineros. Biazzi no maneja su pintura como un folclorista. No penetra en el motivo incidiendo en el detalle. El hecho plástico es afirmado con el concurso de acentuadas texturas y de una síntesis que deja lugar a la recreación de sus personajes. De esa manera el ojo señala la anécdota, pero el espectador deberá recobrar lo que se oculta detrás de su atmósfera".

En su extenso curriculum hay muestras individuales y colectivas, en el país y en el exterior; hay premios y reconocimientos de a montones. En 1983 dejó de mandar sus trabajos a salones y concursos; más nunca dejó de crear y de comunicar a través del arte.

Nuno Branco, consultor optimizador y antropólogo de Portugal, expresó sobre Miguel Angel Biazzi: "Angel, su segundo nombre, no es inapropiado: un ángel es antes que nada un mensajero. Un mensajero para la humanidad y hasta un guardián de las naciones mientras la transmisión de su mensaje se torna en una misión prolongada. Así que, ¿cuál es el mensaje del ángel, y que guarda él, cuál es su conexión a este mundo? Entrando en su taller (la primera señal de su independencia y distinción), estás en el mundo de la 'máscara' que, en realidad es la 'cara'. Olvídate de las entrevistas con el artista, olvídate de sus métodos. Primeras impresiones: uno siente que sus imágenes no vienen de otras imágenes o documentos o películas o alguna investigación que el haya hecho sino de su propia memoria. Como si estuviera dibujando lo que recuerda, lo que conoce... Al defender, representar y expresar algo por esos 'Americanos Mágicos', Biazzi también se incluye a si mismo. Uno siente que su memoria, su sensibilidad, podría haber venido de una vida pasada, tal es la profundidad de su conexión. Si se dice que todas las artes aspiran a una experiencia trascendente, en el caso de Biazzi hay antes de todo una práctica de contención. La trascendencia acontecerá interiormente... Su trabajo es un servicio, un acto de humildad y sumisión a la temática de América Nativa, territorio de lo posible y lo imposible. La Madre Tierra..."

Los 20 años que vivió en Salta fueron prodigiosos para el artista que nunca olvidó el hechizo que dejó en su corazón "la linda": "Por vivir en Salta mi tema principal es la Pachamama. Siempre vuelvo a Salta en mi obra, donde también aparece Jujuy. Yo empecé en San Francisco de Córdoba a pintar con un profesor impresionista. Trabajaba con figuras de Modigliani, muy estilizado y cuando fui a vivir a Salta vi que todo era redondo... Ahí me enamoré de los cerros, de la gente. Iba a los mercados y me ponía a dibujar todo el tiempo". Descanse en paz el gran pintor. Siempre lo recordaremos.

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