El Puente de las Artes en París, es conocido en todo el mundo por sus 'candados del amor', que las parejas dejan enganchados en sus barandillas antes de lanzar la llave al río.


Sin embargo, a partir de ayer perderá parte de su esencia. La alcaldía de la capital francesa decidió retirar definitivamente los candados del puente a partir de este lunes porque suponen una 'degradación del patrimonio' y un 'riesgo para la seguridad de los visitantes'.


El año pasado una parte de la baranda cedió por el peso de los 'candados del amor'.


Las autoridades empezaron a desmantelar las rejas metálicas que flanquean el puente y piensan retirar las 45 toneladas de candados. El puente estará cerrado hasta el lunes próximo, cuando se cree que terminarán con los trabajos de refacción.




'Vamos a retirar casi un millón de candados, es decir, 45 toneladas', explicó Bruno Julliard, alcalde adjunto de París, que lamentó 'esta fealdad'.


La alcaldía reemplazará las rejillas y los paneles de madera por 'obras de varios artistas' antes de instalar 'paneles de vidrio', para evitar que coloquen candados nuevamente, a partir del otoño, precisó Julliard.


Algunos parisinos habían iniciado una campaña contra los candados, que empezaron a aparecer hace unos 10 años y ahora se encuentran en varios lugares de la capital francesa.


'Vamos a poner en marcha un dispositivo similar en el Puente del Arzobispado', detrás de la catedral de Notre Dame, otro lugar donde acuden las parejas, avisó Julliard.


'Queremos que París siga siendo la capital del amor y del romanticismo', afirmó el funcionario, anunciando una campaña de sensibilización para invitar a los amantes a dar testimonio de su amor de otra manera, por ejemplo, sacándose un 'selfie'.


De Roma a Moscú, pasando por Berlín, los 'candados del amor' han brotado por todos los rincones en numerosas ciudades europeas, donde las autoridades toleran cada vez menos el fenómeno.


Al parecer, el rito de los candados comenzó en Roma, popularizado por dos novelas románticas de Federico Moccia, 'Tres metros sobre el cielo' (1992) y su secuela 'Tengo ganas de ti' (2006). En este último libro, el héroe y la heroína enganchan un candado con su nombre sobre el Puente Milvio, cerca de Roma, besándose y lanzando la llave a las aguas del Tíbet.


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