El protagonista de "Mujer bonita" visita San Sebastián con una misión solidaria, ya que vino principalmente a respaldar el trabajo de la Fundación Rais, que tiene como madrina justamente a su novia, la gallega Alejandra Silva.

En su paso por la sede local de esa fundación, ubicada en la zona céntrica de la ciudad, a donde llegó acompañado de Silva y del alcalde de Donostia, Eneko Goia, el actor hizo un llamamiento a la sociedad para que "sea consciente de la realidad" de los sin hogar y aseguró que "todas las personas somos iguales, unas veces estamos arriba, otras abajo, a veces somos estrellas de cine, otras no".

"Yo puedo hacer una película, viajar por todo el mundo, hacerme fotos con la gente, pero las personas que trabajan en fundaciones como Rais están en la calle todos los días, pese a que estén cansados o no tengan buen día. Esa gente es la más importante", afirmó el artista, que está aquí más como activista social que como artista.

En una conferencia de prensa posterior a su visita a esa fundación, Gere recordó una anécdota sobre el rodaje de la película "Invisibles", dirigida por Over Moverman e incluida en el festival en una función especial, que da cuenta hasta qué punto las personas en situación de calle pasan desapercibidas para la mayoría de la gente que pasa a su alrededor, convirtiéndose casi en seres invisibles.

Según rememoró, "este personaje creo que ya estaba en mi interior desde hace muchísimo tiempo. Tardé 12 años en desarrollar este proyecto, porque quería que fuera algo importante y no una película superficial".

"No tenía clara cuál era la profundidad de la cuestión hasta que empecé a rodar en las calles de Nueva York", recordó el actor, quien encarna en el filme a un hombre de la calle, desesperado, que vagabundea por Nueva York en busca de comida y un techo para resguardarse del frío, mientras mantiene viva la esperanza de recuperar la relación con su hija, de la que está distanciado.

Gere recordó que un día le tocó filmar una escena en una plaza céntrica de Manhattan y que, a pesar de estaba caracterizado y un poco maltrecho en su aspecto, y que la cámara estaba escondida para no llamar la atención, tenía la ilusión de que algún peatón lo reconociera cuando pasara a su lado.

"Nadie me prestó atención. Estuve parado allí durante 45 minutos y nadie me miró a los ojos, nadie. Eso me hizo pensar que la gente no quiere conectar con las personas que viven en la calle. Fue la primera vez que me sentí invisible. Si esto me sucede a mí, imaginen cómo será para alguien que no tiene ni mi fama ni mi posición social", advirtió preocupado.

Y añadió: "Los seres humanos no vemos la profundidad de lo que somos ni a quiénes tenemos a nuestro alrededor. Debemos ver realmente cómo somos y cuán profundo debe ser nuestra interconexión. Aquella fue una experiencia que me marcó profundamente y me hizo entender la complejidad del tema".

Gere, cuya primera visita al festival donostiarra fue en 2007, cuando recibió el Premio Donostia de manos de la actriz Aitana Sánchez-Gijón, sostuvo que "lo que más me preocupaba era que mis hermanos y hermanas de las calles estuvieran contentos con el resultado de la película. Por eso estoy muy contento de que me dijeran, tras ver la película, que sienten que ésta es su historia".

El actor sostuvo que se estima que, sólo en Nueva York, existen unas 60 mil personas en situación de calle, lo cual equivale a casi una persona sin techo cada manzana: "Estamos muy acostumbrados a verlos. Recuerdo sin embargo, un período horrible en el que el alcalde Rudolph Giuliani mandaba a la policía a golpearlos para que no interfirieran con la imagen turística de la ciudad".

¿Qué te pareció esta noticia?

Temas

Sección Editorial

Comentá esta noticia