Adora cantar desde siempre. Rocío González Patetta es una joven salteña que estudia kinesiología, pero que lleva consigo una pasión que le ha marcado un camino: la música. Hoy, además, es una de las ocho finalistas del certámen KPop Latinoamérica, que se realizará el 2 de julio en Buenos Aires. ¿De qué se trata? De una competencia de la que participará cantando en coreano. Solos dos participantes argentinas llegaron a la final, el resto es de Puerto Rico, Chile, Paraguay, Colombia, entre otros. "Lo que más disfruto es cantar. No me interesa el idioma, mientras me guste la música, mientras suene bien y sea lo mío, es perfecto. Me encanta y simplemente amo hacer esto", dijo Rocío durante la entrevista con El Tribuno.
La cantante tiene 27 años y dice que desde muy chica le encantó la música. "Toda la vida canté, pero me empezó a interesar más a partir de los 13 años, más o menos, y me terminé lanzando recién cuando comencé a cantar en el café Van Gogh, suplantando a otra chica que cantaba antes ahí. Fue realmente un comienzo bastante duro porque era muy nueva y me costaba mucho mantener la respiración, o la voz. Fue bastante complicado el inicio pero fueron muy lindos momentos y gracias a eso empecé a descubrir otras facetas en la música como esto: cantar JPop y Kpop, música japonesa y coreana".
El pop coreano puede sonar excéntrico como género. Para Rocío simplemente es un estilo que le permite armonizar y que le suena bien al escucharlo y mejor aún al interpretarlo a través de alguna canción. El ganador del 2 de julio viajará a Corea para participar de uno de los festivales de KPop más importantes del mundo.
También relaciona el encuentro con esta música con su niñez, cuando veía series de animé que aún le gustan. "Además tenía una banda en la que hacía covers de Paramore, con un periodista que trabaja en este diario, Fabio Ramayo. A partir de ahí comenzamos a ir a algunas convenciones de animé y luego la banda se disolvió pero me propusieron a hacer canciones en japonés. Canté un par de temas y a la gente le encantó así que desde ese momento comencé a cantar en ese idioma y luego en coreano que es todavía más difícil", contó Rocío.
El idioma foráneo le exige que cada nueva canción requiera mucho ensayo. "Estudio cada tema, lo escucho una y otra vez hasta memorizarlo y busco qué dice la letra. No vaya a ser que esté cantando acerca de algún ritual satánico", dice risueña.

Un toque personal

Dice Rocío que, pese a que todavía no compone, le interesa que cada interpretación tenga su estilo. "Ahora además quiero aprender teclado y a leer partituras porque mi idea es empezar a componer y a hacer cosas propias. Por el momento se me complica un poco por mis tiempos y mis estudios, pero sí es algo que quiero hacer", dice.
Hoy tiene una banda. Así es como piensa continuar amalgamando su amor por la música con el resto de su vida, en la que existen otras responsabilidades.
Del KPop Latinoamérica se enteró hace un año, antes de comenzar a cantar en coreano. Comenzó a practicar y hoy es uno de los géneros que más le gusta. "Yo estudio kinesiología. Cantar para mí es un hobbie, más que nada, es lo que más me gusta hacer. Pero tengo mi carrera, que pronto la terminaré y siento que mientras pueda hacer lo que me gusta y dedicarme a esto voy a ser feliz", dijo.
Y durante toda la entrevista, Rocío sonríe. La música le cambió la vida, dice también. Luego, entes de irse, cantó en la redacción. El video se puede ver online en www .blablax.com.ar.

Más sobre el certámen

El Concurso KPop Latinoamérica se creó en 2010 por iniciativa del Centro Cultural de la Embajada de Corea. Por la jerarquía alcanzada tras seis ediciones, se posicionó como una de las competencias de KPop más importantes del mundo. Es organizado por el Centro Cultural de la Embajada de la República de Corea, apoyado por el Ministerio de Turismo, Cultura y Deportes de la República de Corea, y declarado de Interés Cultural por el Ministerio de Cultura de la Nación.

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