"De nuevo estoy de vuelta después de larga ausencia", dice la zamba "Luna Cautiva", y parece echar cuerpo en el cantante salteño Rodrigo Pequeño, quien está dispuesto a recuperar el terreno perdido.
Su inconfundible voz, acompañada de la buena facha, le permitieron ocupar un lugar de privilegio dentro del folclore. Los Nocheros fueron su padrino artístico. Pero "no todo fue color de rosas" y un día decidió callar su voz.

"Fueron 13 largos años que me alejé de mi gran pasión, quizás fue desilusión, impotencia o vaya a saber qué motivo. Prefiero no volver sobre mis pasos, ahora quiero vivir el presente y empezar a soñar con mi carrera artística", aseguró Pequeño.

El salteño pretende situarse en el "hoy" y casualmente es el nombre que le dio a su segundo material discográfico, que contiene "siete temas de mi autoría, también compuse con La Moro, Daniel Cuevas, entre otros. Lo grabé en la ciudad de Córdoba. Los Tekis participaron como invitados. Lo presentaré en sociedad el viernes 23 de este mes, en el local de Amnesia, en el corredor de la Balcarce", dijo.

Su carrera artística se inició cuando apenas finalizó la escuela primaria. "Mis primeras experiencias fueron muy motivadoras, con solo 13 años gané el concurso de la Feria de la Comida Regional, que organizaba el diario El Tribuno. Ejecutaba la guitarra de manera autodidacta. En solo meses sentí que la música era mi pasión. Ese mismo año me sumé al coro dirigido por el reconocido Daniel Toro, en los talleres artísticos Jaime Dávalos", agregó.

En el año 1998, el sello discográfico Universal Music lo convocó para ser artista de esta compañía grabando el disco "Cosas peligrosas", que fuera producido por Mario y Kike Teruel. Este disco rápidamente lo posicionó a nivel nacional y comenzaron las presentaciones por toda la Argentina. Un look joven, fresco y de gran puesta en escena lo tenía como principal animador de los festivales. Ahora, decidió volver y la experiencia sumará a su favor.

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