Finalmente se estrenó. 50 Sombras de Grey llegó a las salas salteñas como en el resto del país y otras en el mundo, tras una promoción tan intensa como algunas escenas (bastante breves) de la película.
Ya se dijo hasta el cansancio que es un éxito de taquilla que supera a los más renombrados filmes, y Salta no escapó a las generales de la curiosidad y a esa cuotita de morbo que todos tenemos.
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La primera función subtitulada fue ayer a las 11.30, horario atípico si los hay, con una sala cubierta a la mitad, pero a partir de allí las entradas para la tarde y la noche en dos salas (una en castellano) estuvieron muy concurridas y según los datos del Cine Hoyts, alcanzó los 1.800 espectadores.
La compra de entradas por Internet marca que el fin de semana llega fuerte para esta esperada película que fue dirigida por la cineasta Sam Taylor-Johnson, basada en el primero de los libros de la trilogía, también escrita por una mujer, la británica E.L. James.
Más allá de los análisis de los expertos sobre si los modelos de pareja que se exponen en estos libros perjudican o liberan, si la mujer sale bien o mal parada, si el BDSM ((bondage o ataduras, disciplina y dominación, sumisión, sadismo y masoquismo) esconde o no una patología en quien disfruta, si son opciones libres, enfermas, fantasiosas y más, lo cierto es que ha superado en venta los seis millones de ejemplares y la película empieza a transitar ese éxito.
Esta aclaración es importante, porque tras el estreno, El Tribuno dialogó con las espectadoras (los únicos dos hombres no quisieron responder), y la gran mayoría esperaba ver, en una sola, la trilogía. La buena noticia es que está anunciado que se harán las dos partes que completan la historia, frente a tamaña respuesta del público.

Una sala de suspiros
"No he sentido que fuera necesario ser gráficos. Cuando veo películas, el erotismo es algo que acaba con la penetración. En cambio, la parte más erótica es cómo se llega hasta ahí, y en eso me he centrado", explicó en una entrevista la directora Taylor-Johnson y nombra como referencias 9 se manas y media, La vida de Adèle y, sobre todo, El último tango en París, "por la profunda oscuridad de su romance". Tal cual. Y las espectadoras salteñas de la primerísima función, la mayoría en un grupo que va de los 22 a los 35 años de edad, se expresaron en la sala, ya sea con risitas cómplices, comentarios permanentes y suspiros, tanto por el buenmozo de Jamie Dornan (Christian Grey) como por la sucesión de escenas románticas.
No hay dudas que esta película fue hecha por las manos de una mujer: los detalles corporales, la naturalidad de la desnudez de la protagonista, el extremado celo en buscar que las sensaciones lleguen al espectador, un erotismo suave (unos 20 minutos en dos horas de cinta) y nada vulgar y el poder del "no" femenino. En definitiva, sáquese la curiosidad y vaya a verla; la pasará bien.

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