La coréografa y bailarina Sabrina Sansone es la primera salteña en llegar al detrás de escena del Bailando por un sueño, programa conducido por el gran Marcelo Tinelli. El dúo que tiene a su cargo la salteña: Alejandro Gallegos y Pamela Sosa, no es el más suertudo ya que desde que comenzó el show define su continuidad en el teléfono. La coreógrafa recibió a El Tribuno en medio de los ensayos del Bailando..., donde entrena a Pamela Sosa, ex pareja del cuestionado cirujano Aníbal Lotoki. Sabrina habló de la trastienda del show en el que su dupla está nuevamente sentenciada. Hoy se sabrá si continúan o se van.

¿Cómo te llegó la oportunidad de ser coach en el Bailando?
Yo ya trabaja con Ideas hace un año atrás hicimos el Cantando, donde buscan coreógrafos. Ahí tuve la oportunidad de conocer al Chato Prada y me siguieron llamando. Como tengo una escuela en Salta, como lugar para ensayar y tomar audiciones, se armó un vínculo de trabajo. Este año me llamaron para tomar las audiciones para bailarines en Salta y después vino la propuesta de Hugo Ávila de si quería ser coach y dije sí, obvio.

¿Qué implica estar en ese lugar?
Cinthia, una de las jefas de coaches, me dijo: "se los llama coach no solamente porque hacés coreografías, sino porque tenés que contener a la pareja y todo lo que esto significa, que es un show" Entonces -si bien yo soy maestra hace diez años y tengo gente que hizo el San Martín, que se formó acá- la primera vez que fui a una pista, fuimos al teléfono, ganamos el teléfono y todo eso se vivió en un mes. Hay que poder sostenerlo emocionalmente. Y está buenísimo. Hay que saber contener a la pareja y contenerte vos. Es un placer. Es divertido ser coach.

¿Qué experiencias nuevas te trajo ser parte de este programa?
Es la primera vez que trabajo en un ciclo de TV con este nivel de producción, es todo un equipo que trabaja atrás: maquilladoras, vestuario, peinado, catering, producción. Te tratan muy bien, es todo un sistema armado perfecto y de calidez, así que me deja esa enseñanza, de cómo se maneja la televisión: luces, sonido, pantallas, la gente. En algún punto, soy productora porque tengo mi teatro en Salta, entonces ver todo eso a mí me deja muchas enseñanzas. Ellos son un equipo trabajo que se entienden a la perfección y saben cómo hacer lo mejor. Estoy contenta, me encanta ir y ver cómo bailan, su progreso. Porque yo solamente veo su progreso. Nosotros laburamos mucho, entrenamos de lunes a lunes. Hay una gran presión, pero es hermoso estar ahí adentro.

¿Cuán pendiente estás de lo que ven los demás de tu trabajo?
Tengo que estar pendiente porque me están evaluando. Es un concurso, necesito entender lo que a ellos les gusta de mi trabajo particularmente, pero recién estamos conociendo a las parejas y al jurado, el viernes bailamos recién nuestro segundo ritmo, estamos viendo qué pasa con Pamela, por dónde tiene que ir ella.
Cuando hago algo, doy lo mejor de mí y que venga lo que tenga que ser. No es que me pongo nerviosa. Que salga bien es lo que a mí me gusta. De todo lo que veo, lo que hago me gusta también. Confío en mí trabajo. Sí, tengo miedo de que me digan algo de la coreografía, me están evaluando, pero no a todo el mundo le tengo que gustar. Obviamente, me interesa lo que opinan, pero sé que es un juego también. Sé la bailarina y el bailarín que tengo, entonces hay que trabajar con fortalezas y debilidades, somos un equipo.

¿Cómo te vinculás con el jurado?
Respeto lo que me digan, pero no me afecta, porque sé que todo lo que digan es para crecer. No los conozco, pero tengo buena onda y creo que hacen críticas constructivas. No siento que me atacan, al contrario. Todo lo que ellos nos pidieron que cambiemos en el primer estilo, lo cambiamos y la coreo quedó mucho mejor, muchísimo mejor
.
¿Cómo fue la sensación de ser salvados en el teléfono?
Es un momento de emoción que no lo podés creer. El momento previo en que no sabés si te vas o te quedás es tremendo. Y está bueno que te salve el público, sabés que tenés su apoyo.

¿Cuándo supiste que querías dedicarte a bailar?
Me gusta desde que tengo uso de razón. No podría estar en un trabajo de oficina. No podría hacer otra cosa que no sea bailar. Tuve un accidente que me caí de trece metros, me rompí dos vértebras y sigo bailando, no concibo mi vida sin bailar.
¿Volvieron a estar sentenciados, creés que se quedarán?
Creo que seguimos, claro. Espero que la gente nos apoye para poder seguir y demostrar lo mucho que se puede hacer.

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