Sophie Valentine (24), Matt Redfield (20) y Liss (21) son cosplayers de Buenos Aires y juegan a habitar mundos paralelos. Incluso aunque estén de civil portan consigo un aire ficcional. La ilusión del cosplay, de "jugar al disfraz", surgió en la década del 70 en Japón y fue extendiéndose por el mundo. Los cosplayers se atavían de/e interpretan a sus personajes favoritos tanto de videojuegos como de series, animés o películas.
Sin embargo, esta actividad tiene su momento y su lugar: los eventos -denominados cosplay summit-, donde suelen competir por quién logra la mejor caracterización.
Desde hace unos años también se han incrementado los adeptos a esta actividad en Salta, una consecuencia ostensible de que la movida friki viene en incremento.
Siguiendo las huellas de Dimensión Cómics, un encuentro anual de gran envergadura y con una década de trayectoria, se fueron gestando otros como Game Over Salta, Mercado Medieval, la Zombie Walk y Milenio de Plata, entre otros. A partir de hoy una estrella más engrosará la constelación del fandom salteño. Se trata del Salta Friki Fest, que se realizará hoy y mañana, de 12 a 21 en el Centro de Convenciones. Justamente a esta convención de animé, cine fantástico, youtubers, videojuegos y cosplayers fueron invitados Sophie, Matt y Liss.

La precursora


Sofía Saavedra (o Sophie Valentine) es estudiante de Producción de Televisión en TEA y trabaja de recepcionista de eventos. Hace cosplays desde hace ocho años. Dijo que se avoca a caracterizarse de mujeres de gran fuerza e inteligencia, con una presencia imponente. Ha interpretado a Jill Valentine ("Resident Evil"), Kitana ("Mortal Kombat"), Camy White ("Street Fighter"), Samus ("Metroid"), Morrigan ("Darkstalkers") y Mai Shiranui ("Kof"). "Elijo a personajes que de alguna manera se adapten a mí, con los que siento conexión y familiaridad. Además, como me gustan y los conozco de pies a cabeza, no me es difícil adaptarme a ellos", señaló a El Tribuno. Sin embargo, reconoció que en el momento de las producciones fotográficas y las actuaciones en competencia hay dos rasgos, la sensualidad y la crueldad, cuya gestualidad debe practicar especialmente. “Esto lleva un proceso de arte, pintura, tallado y confección, mucho tiempo de preparación. Hay chicos que estudian corte y confección para hacerlo mejor. Invierten en capacitaciones”
"Me ocurrió con Kitana, de 'Mortal Kombat'. Me costó poner cara de asesina serial. También eso de hacer de mujer sensual. Son actitudes que se ven reflejadas en la fotografía, pero en una interpretación más amplia, si uno está familiarizado con el personaje, no cuestan tanto", comentó.
Para llevar a cabo cada cosplay los realizadores deben aprender artes plásticas, actuación, diseño y confección de indumentaria. Se convierten en artistas multifacéticos y amateurs, pero que al ir superando dificultades se van profesionalizando. Sofía es, además, cosmaker, es decir, que confecciona los trajes y accesorios que vestirá. Incluso ya ha dado algunos talleres en eventos frikis para transmitir su experiencia.
"La parte más difícil más allá del diseño, que uno puede saber o no, es a veces la económica, porque hacer cosplay es costoso. Los materiales para los props (elementos que interactúan con los personajes), los accesorios y las telas tienen un costo terrible. Y a eso hay que sumar las pelucas, los lentes, el maquillaje específico", señaló.
Añadió que los productos importados como las lentes de contacto y las pelucas vienen vía marítima y ellos las compran en negocios especializados o por internet.

La crossplay

Además de cosplayer y cosmaker, Stefanía Galván (o Liis) es crossplay (es decir, que se caracteriza también de personajes masculinos). La intervención de prendas de confección y el conocer más allá de la moldería y la costura básicas la llevaron al cursado continuo de talleres y ya decidió que en 2017 iniciará la Tecnicatura de Producción de Indumentaria. Sus facciones pequeñas y delicadas la vuelven proclive a interpretar personajes de animé japonés. Sus elegidos fueron Ciel Phantomhive ("Kuroshitsuji"), Kotori Minami ("Love Live!"), Ashe y Frost Fire Annie ("League of legends"), Takao Kazunari ("Kuroko no basuke"), Kurosawa Dia ("Love Live! Sunshine"). Hace cosplay desde 2013. "Me atraen los personajes que son más serios, callados, también el otro extremo: los más tiernos y alegres. Me gustan ambos porque con los primeros puedo saltar, bailar y hacer performances en escenarios y con los otros, posar más tranquila en fotos para los eventos", definió.
Para ella la dificultad de la confección radica tanto en los detalles y acabados de prendas como en el manejo y combinatoria de diversos materiales. "Me atraen los personajes que son más serios, callados, también el otro extremo: los más tiernos y alegres".
Matías Peralta (o Matt Redfield) es cosplayer, pero arma sus caracterizaciones de personajes tácticos, es decir, de acción o bélicos, con elementos de confección o comprados a cosmakers. Ha interpretado a Nathan Drake (“Uncharted 2”), Cris Redfield (“Code Veronica X”) y “Ellis” (“l4d2”). Su perfil físico le permite caracterizarse de varón estilizado y fuerte. Es empleado de una firma internacional de comida rápida y hace cinco años se adentró en la movida cosplayer.
“Soy un queso haciendo los vestuarios. No estudié corte y confección porque mucho no me llama; pero cuando tengo ganas de hacer algo consulto a una cosmaker”, contó.
Matías es un joven de una expresividad muy medida y tranquila. “Me ha costado un poco cambiar la personalidad. Hacía mucho un personaje que es un militar y mi cara se ponía rígida, seria y enojada por horas. Luego pasé a Nathan Drake, que es más canchero, más suelto, y este cambio me costó bastante”, explicó.

El entorno

El de los cosplayers es un hobbie extraño para la sociedad, pero que cada vez genera más aceptación. A los eventos friki concurren familias que aprecian una foto con los personajes representados, incluso si no los conocen. “Esto lleva un proceso de arte, pintura, tallado y confección, mucho tiempo de preparación. Hay chicos que estudian corte y confección para hacerlo mejor. Invierten en capacitaciones”, comentó Sofía. Añadió que existen cosplayers que comenzaron siendo amateurs y hoy son artistas internacionales que han lanzado líneas de ropa y a los que les pagan por sus intervenciones en los eventos frikis.
“En Buenos Aires, por ejemplo, se está asentando el que te pagan para ser jurado de un evento, porque uno no solo está dando su disfraz, sino también su tiempo, su conocimiento”, expresó Sofía.
De hecho, dependiendo de la complejidad y la verosimilitud del atavío, este puede insumir grandes sumas de dinero y los cosplayers viajan adonde son convocados para despertar interés en fandoms de desarrollo incipiente. Incluso muchas personas pagan la entrada solo para asistir a los concursos de los cosplayers.
“En varios países se están dando cuenta de que somos una atracción y yo creo que fuimos muy explotados años anteriores y que nuestra situación es una extensión de lo que les pasa a los artistas. A los youtubers les pagan sin discusión, mientras que por una cosplayer, que necesita una máquina de coser y mucho tiempo para caracterizarse, decían: ‘¡Cómo le vas a pagar a una piba para que se disfrace!’”, señaló Sofía.
Ella, Stefanía y Matías dicen contar con el apoyo de sus parientes para desempeñar esta actividad y el beneplácito familiar los reconforta mucho.
“A mis amigos les regusta lo que hago y mi mamá es rebabosa, siempre comparte las fotos”, comentó Matías. “Mi familia primero decía qué loco lo que hacés, pero después vieron mi crecimiento y que esto también es una carrera, por lo que están contentos”, dijo Sofía.

Cómo ir

Entradas: los precios y categorías de las entradas, también los puntos de venta anticipada, se pueden consultar en el perfil de Facebook Salta Friki Fest.

Atractivos: los dos días habrá shows en vivo, torneos de videojuegos, stands de venta, charlas y talleres, muestras y exhibiciones que abarcan a un público muy diverso.

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