La calma habitual del aeropuerto internacional Martín Miguel de Güemes fue interrumpida por el bullicio de la familia y amigos de Cluadia Barrionuevo.

La monotonía del hall principal del aeropuerto local daba paso a las expresiones de júbilo y nerviosismo que llamaban la atención a los pasajeros que en esos momentos embarcaban en la estación aérea local.
Cuando Claudia cruzó la puerta de embarque, sus primos, tíos y amigos se confundieron con ella en un interminable abrazo, dándo paso a lágrimas de emoción e interminables muestras de afecto.
Las más pequeñas de la comitiva portaban carteles de bienvenida escritos artesanalmente, otras lucían gorros multicolores para la ocasión.

No faltó algo de espuma en aerosol y hasta unos improvisados cánticos sobre la distinción obtenida por la salteña en Mendoza.

Feliz, Claudia se emocionó hasta las lágrimas con el recibimiento de sus familiares y dijo a El Tribuno que "no lo esperaba, me emociona saber que tanta gente me estaba esperando y más mi familia, que es incondicional siempre".

Vestida con un sencillo vestido negro y sandalias, Claudia comentó lo difícil que es para ella manejar emocionalmente todo lo que está viviendo.

"Es una felicidad poder compartir uno de mis sueños con la gente que amo y realmente me ama, y que se pone feliz de todo esto que me está pasando", expresó con el rostro embargado de felicidad.

En diciembre, cuando participe de la final mundial de Miss Universo, que se realizará en Estados Unidos, tendrá que redoblar esfuerzos. "Tengo que trabajar mucho en diferentes aspectos junto con la organización del certamen. Se trata de creer en uno", señaló.

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