Llovía copiosamente sobre Buenos Aires, pero eso no fue impedimento para que Salta tuviera su fiesta en la 41ª Feria Internacional del libro. La sala Jorge Luis Borges estaba repleta de asistentes dispuestos a disfrutar de lo mejor de nuestra cultura.

Salta desplegó un atractivo evento que combinó poesía, música y gastronomía regional. El encuentro fue motivo para recordar las acciones que se hacen en la provincia para difundir y reivindicar la gesta güemesiana, además de recordar a Carlos Hugo Aparicio, promover el respeto por la diversidad cultural, facilitar el acceso a los bienes de la cultura, permitir que se multipliquen las voces, las letras, trabajar en la preservación de nuestro acervo histórico.

El recuerdo de Perecito

Luego se llevó a cabo la emotiva recordación de Miguel Ángel Pérez, enorme poeta, autor de poemas y letras de canciones como Si llega a ser tucumana o Zamba para la viuda. Con sus obras completas recientemente publicadas por el fondo editorial de la provincia, Perecito continúa vivo entre sus versos.
Humberto Pérez, hijo del autor, se mostró agradecido por el homenaje, que calificó como una muestra de amor y respeto. Un reconocimiento al aporte cultural de su obra: "Para mí hablar de mi viejo querido es también pensar en mi madre, porque fue su inspiración y la columna de su hogar, de sus sueños y de su esfuerzo. Puedo decir que fue, es y será un ser extraordinario.

El también poeta, Leopoldo "Teuco" Castilla se refirió a sus duplas con el Cuchi Leguizamón o Gerardo Núñez y destacó entre lecturas de coplas y décimas: "Fue un salteño que se fue a nacer a Catamarca. Era una marea de memoria y canto. Tenía una herencia magnífica de la memoria de nuestro idioma, que tanto se olvida. Vino a cantar y cumplió su palabra. Y lo sigue haciendo ahora mismo, con todas sus raíces al viento, desde el fondo de su tierra profunda", señaló.

Los versos de Perecito, transformados en canción, poblaron el lugar de la mano de Gerardo Núñez, Ariel Alberto y "Música de a Do", con Mario Salim y Rodrigo Cocha. Así, la palabra y el canto se amalgamaron en piezas como Canción del ciruelo, Es otoño Manuel, basada en una carta a Munuel J. Castilla, o la Chacarera del chaqueño, entre otras. Las rimas dejaron su marca, con sentidas lecturas de "Coplas para la muerte" y otras creaciones del entrañable autor.

Como cierre, el aroma de las empanadas y el sabor del buen vino no se hicieron esperar. La lluvia no cesaba todavía en Buenos Aires, pero el alma reconfortada con música y poesía tenía el abrigo suficiente para volver a casa. Ningún aguacero empañó el festejo de la salteñidad, que dejó su honda huella en una feria donde las voces se expanden. Y las de Salta se oyen con marcada claridad en ese como en otros ámbitos.


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