Los músicos no conocen el silencio en sus adentros. Están llenos de sonidos, de notas, de armonías que han entrado en ellos por sus oídos abiertos a la realidad y a la tradición musical. Y la de Sabino Figueroa es una realidad marcada por una comunión de lenguajes que responde a lo que mayormente somos en Latinoamérica: una rica mixtura. Con ese sello nació "Saltataki", su quinto disco, una cajita llena de timbres, ritmos y gestos sonoros de nuestra América india, afro y latina. En este álbum Sabino dice haber llegado a un punto de madurez que lo ha dejado "completamente conforme y seguro" de lo que hace -le confesó a El Tribuno-. El disco tiene una coautora: Nadine Hjelt, cantante y violinista, compañera de Sabino, mamá de Indi y Lumi.

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"Saltataki" es un disco artesanal, completamente realizado en Salta. Sabino y Nadine lo editaron, lo mezclaron y lo grabaron en su propia casa, en San Lorenzo, donde tienen instalado su Estudio Flotante, y ahí mismo lo presentan cada sábado, ante un público reducido y en un pequeño escenario de pinceladas ocres. El sábado 3 de diciembre, a las 20, será el último recital del año en este formato. El 17 diciembre "Saltataki" tendrá su primera presentación en una sala convencional, con entrada gratuita, en el Museo de Cachi. "Será además el inicio de una serie de presentaciones que haremos el año que viene en la capital salteña, con los artistas que participaron en el disco como invitados", adelantó Sabino. Entre los cantantes y músicos que se sumaron a este proyecto polifónico están Mariana Carrizo, Mariana Baraj, Félix Saravia, Juan Pablo Mayor, Juan Ramón Jiménez Peyret, Manuel Izcaray y Gabriela Fornillo, entre otros. "Todos ellos le dieron al disco una valiosa diversidad. Son todos artistas excelentes y muy generosos", destacó Nadine. Algunas de las canciones de "Saltataki" ya tienen formato de videoclip y se pueden ver en Youtube. Están, por ejemplo, los clips de "Sueño", "Vuelvo y vuelvo", "Milagro" y "Con guirnaldas".

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El escenario montado por Sabino y Nadine en su casa de San Lorenzo, para un encuentro íntimo con el público.
El escenario montado por Sabino y Nadine en su casa de San Lorenzo, para un encuentro íntimo con el público.


Sabino Figueroa es salteño pero pasó intervalos de su vida en Catamarca, de donde era oriunda su madre, y en Buenos Aires, donde se recibió de licenciado en composición. Nadine Hjelt es de Hurlingan, Buenos Aires, y se conoció con Sabino cuando fue a verlo tocar con La Conversa, un proyecto musical que él integraba antes: "En ese ensamble él tocaba aerófonos y cantaba. Yo hacía música clásica así que salí asombrada, preguntándome qué era aquella música. Nunca había escuchado nada parecido. Fue flechazo en todos los sentidos", recordó Nadine, risueña. Hoy ambos son familia, son responsables de una misma huerta y comparten la autoría de las canciones de Saltataki, el dúo que han fundado para probar que la música es una sola, ilimitada, y que la lluvia, el arroyo que corre y los grillos son la dulce garantía de que el silencio no existe. Para comprobarlo, solo es cuestión de adoptar una actitud receptiva frente a la creación: "Al ir indagando, uno se da cuenta de que todos los ritmos son combinables entre sí, aunque la Academia te enseñe que no es así. Yo trabajé toda mi vida para liberarme de eso y lo sigo haciendo. Quiero que el folclore no se acote. Los ritmos que usamos en la zamba y la chacarera, por ejemplo, son de origen afro. Por esa diversidad es hermoso vivir en este continente", señaló Sabino.
Cuando terminó de cursar sus estudios académicos, Sabino Figueroa se calzó la mochila y salió a recorrer América para hacer una ardua investigación sobre nuestras raíces sonoras. "Logré un trabajo audiovisual gigante que me sirvió primordialmente para descubrir mi propia identidad. Conocí la música que no está sistematizada ni escrita y entendí su valioso rol como vehículo de expresión", explicó el cantante, compositor y multiinstrumentista salteño.
Los roles en el dúo Saltataki se reparten de la siguiente manera: Nadine en violín y voz; Sabino en composición, guitarra, aerófonos andinos, clarinete, charango y voz.
Como la creación musical no surge de la inspiración divina, sino de un almacenamiento, de una digestión, de una atención reconcentrada, cuando Sabino compone aparecen salpicados como papel picado sus estudios académicos, sus kilómetros recorridos por Latinoamérica, su identidad, sus osadías y su patio sanlorenceño. Resultado: el mundo sonoro que nos restituyen él y Nadine en "Saltataki" es una maravillosa orquestación de violines, metales, maderas, sikus, voces y charangos superpuestos con la trova de los pájaros y los grillos.
El disco puede adquirirse en formato digital en iTunes y tiendas virtuales similares, o comprarse en soporte CD durante la presentación "de entrecasa" y en vivo que el dúo realizará este sábado en San Lorenzo (reservas: 155793541).

Con guirnaldas, del disco Saltataki


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