Sandra Aguirre, celebrada cantante y compositora de Salta, vuelve a tocar en su ciudad, luego de un tiempo de estar alejada de nuestros escenarios. Será este sábado a las 21.30 en la Biblioteca Provincial, Sarmiento y Belgrano, y dentro del ciclo "Compositores e intérpretes" que lleva adelante Carlos Vargas. Junto al recital, Sandra ya dictó, como lo hace usualmente en el país, una clínica de canto. "Esta vez vengo en un formato con el que viajo desde hace dos años: sola con la guitarra. Me permite viajar, rápido y relajada. Además me da un clima y una situación en el escenario que me es cómoda. Antes me incomodaba tocar y cantar, ahora el formato me divierte. Toco temas míos, de los tres discos, y temas de autores como el Cuchi. Para el sábado he elegido temas míos que recién estoy empezando a cantar. Pero sobre todo tengo la ilusión de volverme a encontrar con el público salteño", dice Sandra.
Aguirre ha recibido varios reconocimientos a su labor artística: en 1998 ganó el Primer Premio en el Pre Festival de Cosquín y el Primer Premio Revelación. Confirmación de su trayectoria fue -en el año 2000-, su triunfo en los Premios Octubre, lo que le permitió acceder a la grabación de su primer disco "Sí", en el sello Melopea, donde luego grabó su segundo trabajo "El hombre de Barro", inspirado en la obra del poeta salteño Julio Espinoza.
Su repertorio está compuesto por temas de su autoría y de compositores salteños, como Gustavo Leguizamón, Manuel J. Castilla, Falú, Dávalos e incursiona en ritmos del folclore latinoamericano, versionando temas de Inti Illimani o Chabuca Granda. Quizás por esta amplia elección, la voz de Sandra convoca a públicos eclécticos, más allá del ámbito habitual de los amantes del folclore.
¿Qué cantantes y canciones te sedujeron últimamente?
Descubrí a un bahiano, Lenine, que me encanta. Me parece que es un músico que me conmovió porque puede salir de su propio estilo y volver a él. Del país, lo último que escuché y me conmovió fue "Pardeagua". Solo dos, ¿no?, porque es de una suma de muchas cosas. Creo que en ambos me conmueve la verdad, la autenticidad con la que eligen lo que cantan. Es gente sin parafernalia. No es mucho más que eso, ni mucho menos. Pero hacen lo que hacen, sin ponerles adornos ni valores agregados. Cantar es un trabajo como cualquier otro. Me pasa con las canciones y los cantantes: termina conmoviéndome lo que va derecho al corazón si adornos...
¿Y en esta época donde el cantante es un producto de mercado?
También comprendo esa parte del trabajo. Y me dedico a crear valores en cada uno de los aspecto del canto. Por eso me importa la ropa que llevo. Incluso me pongo el mejor perfume para salir a cantar, aunque sepa que el público no lo pueda sentir, creo que cada detalle al momento de cantar, tiene el valor de mi vida...

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