A pocos días de su llegada a los anaqueles de las librerías, el compilador de "Una y otra vez Sarmiento" dialogó en exclusiva con el Tribuno y repasó genio y figura de una personalidad tan controversial como irremplazable de nuestra historia. Ricardo De Titto es un conocido y ascendente investigador e historiador. Ha publicado Los hechos que cambiaron la historia argentina en el siglo XIX, Los hechos que cambiaron la historia argentina en el siglo XX. Es coautor de Los pioneros de la industria argentina, y de Yo, Sarmiento, entre otros. Sus prolijas investigaciones y el estilo llano y atractivo con que escribe, hacen sus libros accesibles a todo tipo de lectores.

¿Cómo surgió el proyecto de "Una y otra vez Sarmiento"?
En 2011 la Biblioteca Franklin de San Juan conmemoró el bicentenario del nacimiento de Sarmiento organizando un ciclo de conferencias que se extendió casi dos años. Este año, con motivo del 150º aniversario de la biblioteca que es la biblioteca popular más antigua de Hispanoamérica y que se fundó, justamente, por iniciativa de Sarmiento, pareció oportuno desgrabar y editar esas charlas para su publicación. La Conabip, una empresa aseguradora y la editorial Prometeo se sumaron al proyecto y, felizmente, ya tenemos el libro que será parte de los festejos en San Juan cuya fecha central será el 17 de junio. Los autores donamos los derechos para ayudar a que la biblioteca siga adelante.

Entre los conferencistas hay mucha heterogeneidad, ya sea por sus campos de procedencia o por sus ideas políticas, ¿qué le aportó esa polifonía al libro?
La "Franklin" se caracteriza desde siempre por su visión pluralista, su respeto a las diferencias y por ser un ámbito democrático de debate. La figura de Sarmiento, tan discutida y polémica, permite los más diversos abordajes ya que hay pocos protagonistas de la historia argentina si acaso hay algún otro que sea tan multifacético: periodista, escritor novelista, biógrafo, ensayista, maestro y pedagogo, político, constitucionalista, militar, crítico de arte ¡y actor de teatro!, impulsor de la cultura y las ciencias. Sarmiento era un hombre curioso por las novedades tecnológicas y científicas y un amante consagrado del "progreso" de la humanidad leído en las claves de la época, al punto que fue él quien tuvo la responsabilidad de la principal conferencia que se hizo en Buenos Aires ante la muerte de Charles Darwin. Y te aseguro que es magistral y sorprendente la solvencia con que se refiere al tema de la teoría de la evolución cuando el positivismo era todavía una visión nueva del mundo.

¿Cuál es el hilo conductor de la ideología de Sarmiento?
La variedad de temas que aborda tienen un núcleo común: la construcción de ciudadanía democrática. Impactado por el farmer que conoció en los Estados Unidos Sarmiento promueve la educación y la cultura como forma de integrar ciudadanos conscientes y protagónicos en la construcción de una nación y un Estado. Sarmiento veía en la pequeña propiedad agraria, el minifundio, el corazón del desarrollo de la economía agraria, y en las formas cooperativas y los pequeños centros urbanos tal su ejemplo de Chivilcoy-, el centro de construcción de una democracia participativa. Por eso solía atacar a la "oligarquía con olor a bosta" como lo dijo más de una vez, porque opinaba que los terratenientes eran "parásitos" que impedían el desarrollo del país y que, basando la economía nacional en las exportaciones agroganaderas se impedía la construcción de un poderoso mercado interno como fuerza motriz del desarrollo. Siempre se asocia a Sarmiento solo con la educación pero para él las escuelas eran un camino para construir como fin estratégico, de largo plazo, una poderosa "Estados Unidos de Sudamérica" con base en el voto y la participación.

¿Por qué su figura genera amor u odio, sin medias tintas?
Sencillamente porque se opina sin haberlo leído ni estudiado en profundidad. Las escuelas revisionistas que simplifican los análisis meten todo en una bolsa, unilateralizan los personajes, evitan la complejidad y formulan opiniones y caracterizan fenómenos y procesos de modo anacrónico sacándolos de contexto. Así, suelen emitir juicios con valores ajenos a los de la época, con valores actuales. Algo de eso pasa, por ejemplo, con el tema de los pueblos originarios, el avance del ferrocarril o con la consigna famosa de "civilización o barbarie" que ha dado tanta tela para cortar y la sigue dando.

En una nota para Newsweek señalaste a Perón y a Sarmiento como personajes de los s. XIX y XX... Cuando se recordó el bicentenario de la Revolución de Mayo, en 2010, la revista Newsweek hizo una producción especial y recogió la opinión de una veintena de historiadores argentinos para que "votáramos" a quién considerábamos el principal personaje histórico argentino de cada siglo. Sarmiento y Perón resultaron los más votados y compartieron la tapa de la revista. Yo creo que la razón que primó es que ambos dieron forma a "modelos de país" con visión estratégica, de largo plazo y adecuados a los momentos históricos que les tocó vivir, aprovechando cada uno a su modo las coyunturas internacionales. Ambos fueron "constructores del Estado", aunque fueran, desde ya, disímiles porque las condiciones históricas, por lógica, lo fueron. Dejame decirte, además, que Perón y también Evita, era un gran admirador de Sarmiento. Un dato ¿cómo denominó Perón a los ferrocarriles tras la nacionalización?: Sarmiento, Mitre, Roca,Urquiza, San Martín y Belgrano, según el rumbo de cada línea. Esos eran sus "próceres" preferidos.

¿En qué se diferencia éste de tu otro trabajo de Sarmiento?

En Yo, Sarmiento que, justamente apareció en 2011, recreo una especie de "autobiografía póstuma". Sarmiento refiere y comenta su vida en primera persona los datos de su vida son todos veraces y documentados, pero tiene un "plus": él sabe lo que se escribió sobre él, los debates que generó y se permite polemizar desde la tumba. Hay algo de novelado cuando lo hago interpelar a Perón o comentar su propio funeral. En este nuevo libro que compilo y edito con Mauricio Meglioli -el más importante estudioso de Sarmiento que hay en el país- la potente voz del sanjuanino también resuena, pero cada autor elige desde dónde: Noé Jitrik, Halperín Donghi, Vaccaro y Amante lo abordan desde la literatura; Valenzuela, Sáenz Quesada, De Marco y Crespo, desentrañando aspectos puntuales, Aguinis, Sebreli, Barcia y Abraham, prefieren un abordaje más filosófico y sociológico y, por fin, Félix Luna, Natalio Botana, García Hamilton y yo, optamos por un ángulo más cercano a la política y los proyectos de nación. El prólogo de Luciano de Privitellio logra una interesante mirada de conjunto para presentar a Sarmiento como el "inventor de la Argentina". Pe ro con Sarmiento nunca estará dicha la última palabra.

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora