Sonaron tambores y bailaron. También compartieron conocimientos, interactuaron y disfrutaron de esa música capaz de hacer sentir irrefrenables ganas de moverse. Se realizó ayer el quinto Encuentro de Batucadas Juveniles, en el Instituto de Educación Media, de la Universidad Nacional de Salta y desde las 15 todos dejaron llevarse por el impulso de la percusión.

Esta vez el Encuentro contó con la participación y el apoyo de instituciones educativas y culturales. "El encuentro es para que los chicos se junten en un mismo diálogo y empiecen a retransmitir algunos conocimientos y se desarrolle culturalmente la batucada. La idea es que la percusión grupal y la música en sí son terapéuticas. A mí particularmente la música me hizo mucho bien desde chico, usé la música como herramienta de expresión y esa experiencia creo que está buena para compartir con los chicos", dijo Pablo Rodríguez, coordinador del CAJ (Centro de Actividades Juveniles) del IEM y director de Chekumpá, escuela de percusión.

Además de ese grupo, encargado de dar los talleres de samba reggae, armado de bloque y afinación de tambores, participaron los artistas de Minga Colectivo Cultural, realizando actividades recreativas integradoras y los miembros de varios CAJ y batucadas de la ciudad.

Con ropa de colores, todo el ritmo en el cuerpo y alegría en el alma decenas de jóvenes bailaron y compartieron varias horas de juegos y música.

"Este es un espacio para encontrarse, compartir y trasmitir la alegría del samba reggae afro brasilero entre otros ritmos", agregó Rodríguez.

"Yo siempre pensé que la escuela tiene que estar abierta. Este es un lugar agradable y tenemos cómo acompañar con los recursos que tenemos a través de la universidad para que sea una posibilidad para los chicos la de tener lugares de encuentros culturales. Lo lindo de esto es que se encuentren chicos de distintas escuelas y de distintos grupos", dijo la directora del Instituto de Educación Media, Carmen Amaya.
Las banderas: aprender y compartir, al son de tambores y música afro.

El arte y la cultura, para vivir otros conocimientos

Durante el Encuentro también se realizaron juegos de integración.

Ese gran círculo de tela naranja es un paracaídas que batuqueros y estudiantes sostenían en cuclillas, formando un gran círculo, en el playón del IEM. De a uno, formulaban una consigna y, levantaban los brazos, lo elevaban y, por abajo, cruzaban quienes se sentían identificados con el enunciado anterior. Era un juego, pero se estaban conociendo. Se chocaban aquellos a los que les gusta el dulce de leche, los que alguna vez se olvidaron de tirar la cadena al usar el baño y los que reconocían que en una oportunidad se copiaron en una prueba. Así comenzó la tarde para quienes participaron de este quinto encuentro.
Lautaro Albarracín, de la batucada de Villa Mitre y tallerista del CAJ del colegio Sargento Cabral, dijo: “Los chicos van aprendiendo muchas cosas. Es como tener otro pasatiempo en el que aprenden a tocar un instrumento, pero además aprenden acerca de la responsabilidad, comparten y crean lazos de amistad y lo principal es que reciben una educación a través del arte”.

“Este es un espacio para encontrarse, compartir y trasmitir la alegría del samba reggae afro brasilero entre otros ritmos. Los bloques de percusión participantes vienen a conocerse o rencontrarse entre todos, a mostrar lo que hacen o como fueron creciendo a lo largo de los encuentros y seguir formandose en ejecución musical de los tambores bahianos”, dijo Pablo Rodríguez. “En el IEM el CAJ funciona muy bien porque sus directivos y todos los que trabajan acá son muy abiertos, no solo dan el apoyo para que se hagan cosas sino que colaboran para hacerlas”, agregó.

Carmen Amaya, dijo que a través de este tipo de actividades los alumnos aprenden distintas cosas y de diferentes formas. La institución, para ella, debe estar abierta a la mayor cantidad de manifestaciones culturales posibles.

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