Surgió de una combinación de circunstancias. Hace 10 años Mónica Salvador trabajaba como abogada en la Defensoría de Menores, en Buenos Aires, y se casaba por primera vez una compañera. La novia era una abogada de 37 años de edad y a punto de dar el sí a su primer matrimonio y a un novio de igual edad. "Vos, que sos actriz, ¿por qué no preparás algo para la boda de Claudia?", le propusieron los colegas. En aquel momento tambaleó en la duda del papelón irredimible. "Pensaba: '¿Qué le puedo decir si llevo la vida contraria? Yo a los 14 años conocí a quien es mi pareja y padre de mis hijos. ¿Qué le voy a decir si estuve toda la vida con la misma persona? Después me di cuenta de que podía darles cátedra", dice hoy Mónica. Como el grupo estaba compuesto por abogadas, psicólogas y asistentes sociales le dio a su presentación la forma de un seminario didáctico de humor en el que Annette Poché, una sexóloga recién llegada de Europa, daba consejos insólitos para capear las diferentes crisis sexuales de una pareja. Así se corporeizó "¿Cómo hacer el amor con la misma persona?", nominada al premio Estrella de Mar en la temporada 2007-2008, un texto que fue suceso en Paraguay y actualmente en Brasil por su planteo a contrapelo en tiempos del amor líquido. El Tribuno dialogó con la actriz y dramaturga Mónica Salvador, a horas del estreno en Salta, a las 23.30 en El Teatrino (Aniceto Latorre y Alvear).

Vos sos abogada, ¿leíste libros de sexología para componer el guión?
Primero fue mi creación, mi invento. Luego, para llevarlo al teatro, empecé a leer y a sumarle distintos textos de sexología y psicología, con lo cual hice un cóctel entre mi creatividad y los textos que leí. Esto hace que además de reír y captarlo el público, queden fascinados los sexólogos que me esperan a la salida e incluso me han llamado para que vaya a congresos de sexología. El espectáculo es didáctico, es de humor y tiene un contenido cierto: la experiencia de vida que le puse y también ejercicios que dan los especialistas. Lo que pasa es que como yo los relato causan mucha gracia, pero muchos son ejercicios sacados literalmente de libros de sexología específicos para mantener el erotismo y la sensualidad en la pareja.
¿Cómo se aceitan los tiempos y ritmos de un monólogo pensado para hacer reír? ¿A través de las funciones, testeándolo con diferentes tipos de público?
No sé. Es difícil, porque yo ensayo sola. Escribo humor y es difícil porque a mí me causa gracia, pero no se sabe si le va a causar gracia al otro hasta que no lo decís. Lo que sí fui comprobando, a través de experiencias y de otros espectáculos que hice, y de irme afirmando como autora, es que lo que me causa gracia a mí le causa gracia al público que me sigue y entró en la sala. El mío es un tipo de humor inteligente, pensante, no es un humor difícil y creo que fui haciendo una tendencia.

¿Creés que el humor es innato? ¿La gente que tiene humor sobre el escenario también lo tiene en la vida cotidiana?
Sí, yo pienso que sí. Tenemos humor en la vida y contamos anécdotas y todo el mundo se ríe. Es como que ese timing ya lo tenés incorporado. Lo que no quiere decir que todo el tiempo estemos de buen humor y a las risas. Yo lo que observo es que para el que tiene humor en la vida es más fácil hacer reír sobre el escenario.
Es muy difícil de aprender, si no se tiene naturalmente. No imposible.

¿Cuál es la diferencia entre el público masculino y el femenino?
Las mujeres son las que quieren ir a ver el espectáculo y ellos entran con una cara como diciendo: "Uy, vengo porque ella me trajo'. Vienen como desahuciados. Pero después se enganchan mucho más los varones que las mujeres. Primero porque creen que el espectáculo es feminista y me cuidé mucho de no hacer un espectáculo feminista. El espectáculo es para los dos. Una pareja se forma de a dos y cuando se termina se termina de a dos. Por eso la escucha es para los dos. Y hay muchos ejercicios y les gusta y hay muchas cosas que se plantean y ellos no se animaron y la codean a su mujer y se van muchos más contentos. Cuando escuché las carcajadas de los varones, dije: 'Esto es un éxito'. El hombre es difícil de hacer reír y más que se ría con una mujer sobre el escenario. Muchos ejercicios que ellos tenían en sus fantasías creen que los van a poder practicar porque lo dijo la sexóloga.

Resulta curioso que generalmente el prestigio se emparienta en mayor medida con el drama que con la comedia cuando, al contrario, hacer reír es infinitamente más di fícil que lograr el llanto.
Sí, estoy haciendo una obra de violencia de género que se llama "La última vez" con Alejandro Fiore, en la que hacemos teatro debate, y que fue premiada en Mar del Plata y obtuvo reconocimientos también en Buenos Aires. Esto me da un prestigio tremendo, pero es más fácil hacer llorar. Porque hacés una escena triste y el público se conmueve, pero la risa es más difícil. Hay que tener un timing, un tiempo. Si el remate no está dicho en su momento, si no se le toca el tiempo al público... Es como si fuera un coro. No todos se ríen en el mismo lugar y tiempo. Es un ejercicio constante durante toda la hora. Uno tiene que tener una dinámica que no puede ser otra. Es una cuestión muy difícil de explicar.

¿Con qué armas se batalla durante la convivencia para mantener encendido el amor de pareja?
Es un desafío. Este espectáculo hace 25 años no era ni siquiera un título, a quién le importaba. Hoy es una utopía tener sexo siempre con la misma persona. Esto causa risa, causa enojo, en las notas de radio y televisión, todos se enojan riéndose. Es una aventura sin retorno en los tiempos de hoy, así es que me parece que justamente nos hace reflexionar porque creemos que tener sexo con mucha gente es ser libre y quizás ser libre es saber tener muy buen sexo con alguien que elijamos.

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