La trama del hombre mono, creada por Edgar Rice Burroughs, se inició en 1912 y desde entonces se ha multiplicado en diversos formatos. Dentro del séptimo arte, este ser que entiende a las fieras más salvajes tiene una larga trayectoria. Por eso, a partir de hoy, su historia podrá verse reversionada de nuevo en la gran pantalla. En un lujoso hotel porteño, su protagonista, Alexander Skarsgärd, dialogó con un grupo selecto de periodistas. El Tribuno estuvo allí.

"Soy fan de Tarzán desde chico. Mi papá (Stellan John Skarsgärd, también actor) nació en un pueblito, entonces íbamos todos los sábados a la tarde al cine, a la matiné, a ver a Johnny Weissmüller. Tarzán era el héroe de mi padre y él quería que yo también me enamorase del ídolo de su infancia", explicó el galán.
Y en seguida detalló: "En cierta medida fue intimidante porque este proyecto es diferente a otras películas que hice antes. Me entusiasmó mucho el guión y me interesaba el personaje icónico de Tarzán, pero también fue sorprendente desde su introducción, porque no es hombre mono sino que toma el té con el primer ministro", dijo.

En esta particular y atractiva versión Tarzán lleva inicialmente una su vida de lujos en Inglaterra bajo el nombre de John Clayton, años después de alejarse de la selva del Congo Belga junto a su esposa Jane.
"Fue una manera inteligente de encarar la historia, distinta de las más de cien películas que se hicieron en el cine desde que existe el personaje. En este caso el viaje es inverso, empieza con el regreso a la selva de John Clayton", señaló Skarsgärd. La película cuenta con el guión de por Adam Cozad y Craig Brewer, y con las actuaciones de Margot Robbie ("El lobo de Wall Street") como su esposa Jane; Samuel L. Jackson ("Pulp Fiction") en la piel del aliado de Tarzán, George Washington William; Christoph Waltz ("Malditos bastardos", "Django sin cadenas") como el ambicioso y minucioso Leon Rom; y Djimon Hounsou ("Gladiador") encarnando al jefe de la tribu Mbonga.

Tu rol es icónico ¿Cómo lograste diferenciar tu personaje de los anteriores?
Cuando tuve que ponerme a pensar cómo iba a ser mi Tarzán, a pesar de que lo había visto con papá, no quería copiar nada. Quería trabajar el personaje con lo que tenía adentro mío. Así me empecé a preparar, además de haber visto las viejas películas. No quería ser como Christopher Lambert o como Johnny Weissmüller, los actores previos. Empecé como con una tela en blanco, a trabajar desde el guión y desde lo que me entusiasmaba del personaje, y pude sentir automáticamente la dualidad entre el hombre y la bestia . Por un lado ese personaje sofisticado, de la época victoriana, un aristócrata. Pero a la vez, es un animal que fue criado por monos.

¿Te sentís cercano al personaje?
Al volver a la selva empiezan a caerse las capas y ese lord vuelve a ser Tarzán. Siento que se relaciona conmigo porque todos tenemos esa capa de civilización, pero también tenemos esos instintos básicos que en algún momento salen. Creo que tiene que ver conmigo y con cualquier ser humano del planeta, todos tenemos esa dicotomía entre hombre civilizado, o que trata de serlo, y la bestia que tiene instintos animales que asoman en algún momento. Siempre fue muy interesante ver cómo y cuándo emergen esos instintos.

En el argumento, Clayton es invitado a regresar a la selva africana para oficiar de enviado de comercio del Parlamento, ignorando que en realidad será la carnada de una venganza ideada por el belga Rom. "La Leyenda de Tarzán", que se puede ver en 2D o 3D, recrea los más impactantes escenarios naturales en los Estudios Leavesden, de Londres, y en exteriores alrededor del Reino Unido.

Esta es la primera película de Yates como director después de "Harry Potter" ¿cómo fue trabajar con él?
Me alegró mucho enterarme de que Yates iba a dirigir la película. Ya probó que puede hacer películas divertidas, de aventura y de acción, y yo personalmente soy fanático de su obra previa en la televisión británica. Es un director que se preocupa mucho por los personajes, encara las historias y las relaciones entre ellos desde una mirada intimista y eso es muy importante para mí. Si hubiera sido una película de acción no me hubiera interesado. David se concentra en el personaje de Tarzán y el de Jane. Y a mí me importa que sus películas se relacionen con la profundidad del personaje, con la que uno se pueda conectar. Porque si son solo explosiones y acción y no te importa si el personaje muere o vive, de qué sirve. David es una persona inteligente, increíble y muy sensible.

A partir de la película ¿los espectadores conocerán la opresión congoleña?
Aunque es una película de acción y de aventura, la mayoría de las personas no sabe lo que pasó en El Congo, sobre el rey Leopoldo II, sobre el genocidio, cómo fue para la gente, para los animales y la naturaleza, así que esta es una oportunidad de echar luz sobre eso. Me gustó que la historia se construya en un lugar y tiempo específicos. A través de los ojos de Tarzán se muestra el trasfondo, lo que esta gente le hizo al país. Creo que es algo relevante aunque hayan pasado más de 100 años atrás.

¿Creés que esos conflictos no pierden actualidad?
Creo que seguimos cometiendo los mismos errores una y otra vez, y seguimos torturándonos. Aunque la esclavitud fue abolida, el sentido de superioridad y la prevalencia del imperialismo en nuestra sociedad es hoy un gran problema. También debemos considerar la manera en que tratamos a los animales, como los elefantes que están en riesgo de extinción.

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