Vive en un cuadradito de papel. En centímetros, de diez por diez. Simplicito habita una servilleta de confitería y desde allí reflexiona acerca de las cosas simples de los días, con humor, sutileza y ese poderoso disparador de pensamientos que es la síntesis cuando tiene una pata en la realidad. Así abre la puerta a la identificación y hace que esa microhistoria sea la de todos.
Simplicito es un personaje creado por el artista plástico salteño Roly Arias. La mayoría de las veces aparecía caminando entre algunas de sus obras pero, en desayunos de trabajo, café de por medio, se metió en servilletas de papel y aprendió a hablar. Necesitaba decir. Así este personaje hasta allí anónimo se comenzó a encontrar con pensamientos que luego Roly compartía en Facebook, cada vez con más frecuencia. En finas líneas negras sobre ese papel delicado y de ribetes celestes, Simplicito se viralizó.

Llegó también a Twitter y a Instagram y espera, un día, estar en un libro de papel.
Café de por medio, también, Roly Arias le contó a El Tribuno la historia de este hombrecito en blanco y negro que nos hace pensar. "La historia remota son los millones de servilletas que uno va haciendo en la vida, que son del momento y que luego se tiran, de hecho y que en general son cosas casuales de los tiempos de espera", dijo.

Roly trabajaba en el área de diseño de la Municipalidad de Salta y, todas las mañanas, se reunía con sus compañeros a desayunar. El desayuno incluía un café, una medialuna arriba de una servilleta y otra servilleta de repuesto. A esa servilleta que sobraba la utilizaba para dibujar a un señor que no esperaba convertirse en ese momento de risa y reflexión que esperan y comparten los cibernautas a diario. Entonces en la Municipalidad ya se hablaba de "el hombrecito". Y cuenta el artista que una de las tareas de diseño municipal es revisar la lista de los morosos en los cementerios. Y allí se leen nombres graciosos y rarísimos, "bien de antes". "Una vez en una de esas listas figuraba un hombre que se llamaba Simplicito", contó.

Simplicito quedó como un chiste interno que a Roly le sirvió para darle identidad a su personaje.
"El crecimiento de Simplicito y su aceptación creo que fueron consecuencia de algo tan simple como el personaje mismo unido a una idea también simple que hizo que tenga mucha más repercusión que cualquiera de mis otros dibujos que me lleva semanas hacer. Así apareció este tipo que, diciendo dos cositas, también a mí me satisfacía porque siempre tuve una fascinación por la poesía, algo que nunca desarrollé por una autocrítica excesiva".

Muchachito reflexivo
Y hay un diálogo bastante poético y reflexivo de Simplicito con quien lo encuentra en un muro de Facebook. "Es poético en el sentido de que es un personaje que no cierra siempre lo que dice y quedan ideas flotando en las que uno se involucra. Simplicito es sensible y atento para detectar cosas que están pasando cerca suyo y a las que no es ajeno. Es un personaje de puertas adentro, reflexivo".

En su fanpage de Facebook: Roly Arias, Simplicito ya contó más de 120 microhistorias que antes de ser publicadas pasan por el ojo crítico de quien fue la primera y única "editora" de este personaje: una compañera de trabajo de Roly. Si ella ríe o expresa que le ha provocado una reflexión lo que Simplicito le dice, Roly publica y se multiplican los "Me gusta" y ese click para compartir la publicación. "Hay mucho trabajo detrás de Simplicito. Cuando comencé a hacerlo sentía que no estaba en el ámbito artístico que es en el que tengo una soberanía sobre lo que trabajo, para mí significaba meterme en el terreno de la comunicación y eso implicaba que deba tener una plataforma de entendimiento. Con mis cuadros no pretendo que se entiendan siempre, con Simplicito sí", dijo Roly.

En letra de carta, esa tipografía que siempre nos pone un poco nostálgicos, Simplicito dijo una vez: "Estamos aquí para denunciar la magia que se esconde detrás de cada hecho cotidiano". Todo eso entra en una servilleta y dispara tanto. Así: simplemente.

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