El arte tiende a adueñarse de otras dimensiones para evadir la muerte, aunque en toda vida haya un constante ir muriendo, un intrínseco encaminarse hacia el final. Por ello será que el ser humano adopta diversas actitudes para tolerar lo finito de algún modo y hacer sus duelos. La artista plástica Marisa Gauffin, por ejemplo, ha decidido evocar a su hermana Pilar Gauffin y a su amiga Aurelia Mohnblatt a través de la muestra fotográfica "Saber Vivir", que estará expuesta hasta el 30 de enero en el Museo de la Ciudad Casa de Hernández (La Florida 97). Ella, ante el silencio interior que le instaló los fallecimientos de Pilar y de Aurelia, un día decidió palpar una a una las fotografías que ambas habían tomado en vida. Entonces observó que estas fotógrafas amateurs que viajaron por el interior de Salta capturando paisajes y animales habían conseguido superar lo meramente documental y llegar a la médula, al alma misma de la naturaleza. "La lente aficionada de Pilar muestra sus andares en la búsqueda de la belleza natural, su decisión de no perder oportunidad de gozar la tranquilidad del paisaje que la llenó de paz y de ganas de descubrir en él la vida, para sobrevivir", describió Marisa desde su afecto de hermana y su rol de curadora de la exposición. "Después de la peor noche de dolor, en la mañana, Aurelia llamaba a sus amigos para salir a buscar los paisajes de colores, que amaba", la recuerda para el dosier de la muestra una parienta de Mohnblatt.


La amistad
Marisa le contó a El Tribuno que los Gauffin y los Mohnblatt mantienen una larga y profunda relación de amistad que fue derivando en trayectos de vida y gustos compartidos. "Ellas son las hermanas mayores de cada familia y coincidían en que terminaron yéndose de la misma manera (tras una grave enfermedad). Tenían una mirada muy particular hacia la vida y la naturaleza. Su espíritu se llenaba de lo que podían hacer dentro de sus posibilidades", expresó Marisa. Recorriendo la muestra en las imágenes de animales ignorantes del ojo humano o en los paisajes detenidos en su omnipotencia se puede conjeturar que estas sutiles conexiones entre belleza y verdad que surgían sobre el papel fotográfico conmovían profundamente a las autoras y las animaban a seguir experimentando, a salir al encuentro de esos avistajes.
"Ellas eran aficionadas pero tenían muy buenas fotografías y por ello les organicé este homenaje. Entre mis hermanos y yo organizamos la muestra y le pensamos el título", detalló Marisa. Añadió: "En busca del desarrollo armónico de la naturaleza para una vida digna, justa y humana, pensamiento y anhelo intrínseco de Pilar y Aurelia, me sumo y acompaño el mensaje de esta muestra con cuatro piezas denominadas como bioarte". Explicó que el bioarte es una corriente del arte contemporáneo en la que el proceso creativo está ligado a la producción de obras en las que participa la naturaleza vegetal o animal. "Una de las principales características consiste en que a la vida, fundamentalmente vegetal, que sigue viva en las obras, hay que cuidarla, regarla y brindarle atención, puesto que el mensaje fundamental está ligado a una estética basada en la ecología y la protección de la vida", detalló. Pensando en Pilar, preparó una escultura con unas orquídeas que se reproducen como la imagen de un espejo. Estas flores eran las favoritas de la fotógrafa fallecida, quien descubrió este oficio porque las cultivaba y quería un registro de sus caprichosas floraciones, nada habituales. "Justamente al morir, ella dejó esta planta de orquídeas con tres flores en al casa de una de sus hijas. Cuando la precisé para la muestra, en la familia sacamos la cuenta de que las flores habían durado más de un año, cuando suelen desprenderse a los seis meses", contó Marisa. Para Aurelia, diseñó un pájaro de cerámica a los pies de una planta en agua porque Aurelia retrataba muchas aves. Es en este conjunto que "Sobre Vivir" logra esa mezcla de belleza y verdad que se denomina arte. El escritor y aviador francés Antoine de Saint-Exupéry dio una frase a la sabiduría universal: "Lo esencial es invisible a los ojos". Sin embargo, la cámara fotográfica a veces logra atisbos en los que aparece la esencia vital de un objeto, y a esa revelación apunta el oficio de Gauffin y Mohnblatt.

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