Una orquesta de uno solo, con un montón de sonidos distintos, combinados, conviviendo y generando climas con música. De eso se trata el concierto que Martín Buscaglia dará mañana, a las 22, en Plaza de Almas (Balcarce 575). Juan Chapa Zeta será el artista invitado de la noche.
Buscaglia es uno de los artistas más completos de la música uruguaya. Su versatilidad instrumentista y vocal transmite la sencillez, el refinamiento y la sabiduría de un compositor único que ha compartido escenarios con Maceo Parker, Caetano Veloso, Charly García, Luis Alberto Spinetta, Jorge Drexler o Luis Eduardo Aute. Antes de su arribo a Salta, dialogó con El Tribuno acerca de su música.
Contanos sobre el espectáculo de este viernes...
Se le llama orquesta. Ya no recuerdo cuánto hace que alguien la llamó así, pero define bastante bien lo que es, en el sentido en que estoy solo sobre el escenario tocando mis temas, pero eso no significa que voy a estar acompañado por un solo instrumento, sino que emulo una pequeña orquesta. ¿De qué manera? Tocando algunos instrumentos como una guitarra o un teclado y ayudado por algunos aparatos electrónicos, por algún juguete y hasta por algún elemento un poco inventado también, o sea cosas que no fueron pensadas para hacer música. Es un poco una forma de reproducir un proceso que se da, por ejemplo, cuando grabás un disco, porque aunque muchas veces hay músicos invitados, también hay muchos instrumentos que los toco yo. Pero no es para nada como ir con una laptop y apretar play y que suene una orquesta, está en las antípodas de eso. Lo que voy a hacer es poner todo a la vista, como esas cocinas que están a la vista y uno ve cómo van preparando todo. Entonces, más allá de que es un show de canciones, también tiene toda esa parte a la que el público puede asistir un poco a ver cómo se monta esta producción.
Y tiene además un poco de improvisación...
Sí, conjuga ambas cosas. Es algo muy interesante como disciplina, porque por un lado estar solo en el escenario con diversos instrumentos te da mucha libertad y puedo eventualmente optar, no estoy ceñido a una banda que ya ensayó todo y que tiene que tocar todo el arreglo como es y puedo optar no solo en cambiar de repertorio, sino un arreglo de una canción y, al mismo tiempo, como estoy manejando tantos elementos a la vez, requiere una concentración que va por el otro lado de la improvisación, o aunque también para poder improvisar tenés que estar muy concentrado. Creo que hay un error a veces, o una fantasía, de que cuando uno improvisa es cuando más relajado está o más libre de ataduras y en realidad no es así, porque si hacés eso tu improvisación cae en saco roto y no tiene ningún valor ni ninguna hondura. Para improvisar y que esa improvisación tenga peso tenés que estar dominando un montón de elementos y que esa disciplina te libere.
¿Y esto te genera más disfrute, aunque tenga esa complejidad y requiera mucha más concentración?
Me pasan dos cosas: por un lado el disfrute es igual en cada caso, pero pega en ángulos diferentes, como un rayo que entra por la ventana de tu casa y a veces entra a la cocina o a veces a la habitación y siempre está bueno que entre luz. Lo mismo pasa con los distintos formatos. Yo disfruto igualmente tocar un tema agitado y que todo el mundo cante o baile, a tocar un tema delicado y triste y que eso me compunja y me emocione, no puedo evaluarlo a través de las palabras y quiero ambos en mi vida y en mis conciertos. Eso por un lado y después, acerca de la complejidad, diría que sí es complejo pero al mismo tiempo soy un convencido de que vos solo podés o debés mostrar algo si vos fluis con ello.
En una entrevista dijiste que tocás para la música, en el sillón de tu casa o en un escenario...
Eso es algo que yo supongo y quiero creer que comparto con un montón de músicos y, sobre todo, con los que, cuantos más años pasan siguen haciendo su música y siguen realmente fieles a su musa, a su capricho, a su obsesión, a lo que les llama la atención de la música que es un territorio gigante. Con los años me fui dando cuenta de eso y estos últimos años es algo que lo siento muy, muy a menudo, sobre todo cuando tocás en vivo, que es un momento en el que está como muy presente todo eso. Cuando hacés un disco es un proceso que también disfruto mucho pero que tiene otra cosa de laboratorio, de vos preparar algo para luego enviarlo al mundo y andá a saber cuándo y quién lo recibe. Tocar en vivo es algo que al final de la noche va a hacer que nos vayamos todos sabiendo si estuvo bueno, si nos inspiró en algo a los que fueron y a mí mismo. Entonces, en ese sentido me fui dando cuenta de lo que les pasa a los veteranos músicos, que son a quienes más admiro y que creo que tocan para la música.
Y también generar un clima...
Yo estoy convencido de algo: cantar es algo como un chip que viene con nosotros, no es un invento humano, es algo que ya viene incorporado como una capacidad y una necesidad y eso es muy fácil de comprobar. Si vos elegís al músico masivo que más detestes y vas a un recital de él lleno de gente y todo el mundo canta sus canciones, te aseguro que a la tercera canción estás emocionada. Siempre te vence esa cosa de la masa toda colocada en un sentimiento benigno para ella, que lo está eligiendo en ese momento. Entonces, no hay que desdeñar ese poderío tan primitivo que tiene la música y que tiene cantar. Para mí en un concierto lo que más importa es lo que se genera con la gente y lo que queda en el aire. Por eso, en mi experiencia siempre está bueno ir a ver una obra de teatro, una película o un concierto de alguien que vos sepas que lo está haciendo a conciencia, con laburo, con talento, con sapiencia, porque aunque vayas y no te guste, porque si está hecho con esa hondura siempre te va a hacer bien, siempre se va a relacionar contigo y algo de eso te va a quedar y va a ser una herramienta más que tengas para tu día.
¿Sentís, en relación a las letras, que cantarle a lo más cotidiano, es algo a lo que están yendo más artistas para crear esos climas?
Me parece que se puede cantarle a algo en apariencia cotidiano y tener una epifanía, una revelación espiritual. Eso es algo que todo el mundo tiene. Lo tiene una señora ama de casa que mira a Susana Giménez mientras lava los platos y mira por la ventana y siente algo que por un segundo la encuentra con respuestas o siente algo. Para llegar a ese momento podés estar solo lavando los platos, entonces aunque vos le cantes a algo cotidiano, no significa que esa cotidianeidad no sea algo que contiene el cosmos. Me parece que es muy relativo lo de cantarle a lo coti diano.

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