Días atrás, se supo que Luciana Salazar tenía la intención de llevar a la justicia a Martín Redrado. A través de su abogada, Ana Rosenfeld, la modelo solicitó una medida cautelar para "preservar sus derechos".
"Yo hice un pedido a la justicia, no quiero tirar mas leña al fuego, es una medida cautelar y la justicia me dio el aval", aseguró Luciana.
Se trata de un acuerdo extra judicial firmado por Martín Redrado y Luciana Salazar tras finalizar su relación. En el mismo, se resuelve que ninguna de las partes hará declaraciones públicas sobre la relación. A cambio, la modelo recibiría la suma de 10 mil dólares por mes. Dicho acuerdo fue firmado en una escribanía de la confianza del economista. Sin embargo, según Salazar, no recibió ninguna copia.
Por tal motivo, Ana Rosenfeld solicitó una medida cautelar para preservar los derechos de su clienta.
"Hasta no tener resoluciones judiciales, no quería adelantar nada. Ahora estoy autorizada a decir que había un pacto a pedido de Redrado y que solo intervino su escribano de confianza", confirmó Rosenfeld.
"Por ahora, el contenido no va a salir a la luz", aclaró. Y agregó: "Hubo una carta documento que tenía como función reclamarle a Redrado que le diera copia a Luciana del convenio que habían firmado. Ella no lo tiene".
"Hice un acta notarial con una ecribana que fue a pedir a la escribanía donde estaba custodiado el convenio en sobre cerrado para que le dieran a Luciana su correspondiente copia", señaló.
A su vez, la letrada remarcó que el abogado de Martín Redrado le pidió "por favor" que "iba a hablar con él para ver si este tema se podía resolver pacíficamente". Por otro lado, contó que "el convenio fue solicitado por un juez".
Sin querer revelar más datos, la mediática abogada dijo que "hubo un determinado tipo de incumplimiento en el convenio" y por ésto, Luciana reclama la copia. "Es un juicio civil", añadió.
Consultada sobre por qué no se llevó una copia del convenio tras firmarlo, explicó: "Luciana tenía un escrito que la habilitaba a ir a la escribanía a decir: quiero 'mi copia, quiero tenerla'. Entonces fuimos con un escribano a buscar la copia a la escribanía y la persona a cargo nos dijo muy amablemente: 'Yo no les voy a dar nada, a menos que sea un juez que me lo ordene'".
"Entre ellos escribieron lo que quisieron escribir, solo resta que se cumpla", cerró la letrada.

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