"¿Cómo es el silencio, mi niño,/ que tus ojos lo llenan de mar?/ ¿Cómo es tu callada poesía/ que mi alma no alcanza a volar?". En la expresión de los jujeños Nahuel Muñoz Storniolo y Alejandro Carrizo ("¿Cuánto suena un abrazo?") subyace el interrogante que lleva a abrir las páginas de "El clamor silencioso", de la poeta salteña sorda Stella Maris Farfán (43). Por un lado a la experiencia del poema la embellece la pluralidad de los sentidos. Por otro, el lector de poesía se compromete con el género, consciente de que convertirá en propia una experiencia de otro. Y por último, la palabra del poeta hace nacer el sentido oculto cuando el lector se involucra en el proceso de significación. "Salve, Madre Naturaleza,/ no sabes todo lo que extraño/ tus sublimes sones magistrales/ se me niega(n a) ser escuchados" (de "Naturaleza en vivo"). Leer a Stella Maris produce una especie de intemperie. Pero cuando se captura la imposibilidad de asir una lengua ajena a los referentes acostumbrados, reverdece la empatía. Esta escritora es profesora en Artes Visuales, está en pareja con Sergio Orosco (49), también sordo, con quien tiene dos hijos: Fredy (8) y Denzel (6), oyentes que manejan la lengua de señas. Durante la jornada de concientización "Accesibilidad, lengua de señas y universidad", realizada recientemente en el aula virtual de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNSa, Stella Maris estuvo firmando ejemplares de la segunda y última edición de su libro "El clamor silencioso". En este marco, le contó a El Tribuno cuáles fueron las condiciones de producción de una obra que, según cuenta, le costó un divorcio (de su primer marido) -pero también el seguir estudiando el Profesorado de Artes Visuales- y por qué siente que empatizando con el otro consuma una misión: "la de ser la voz escrita hecha palabra de los que no pueden expresarse".

¿Tenés rituales para escribir o entre miles de actividades surgen los versos y los vas anotando?
Surgen. Los poemas de "Clamor..." los escribía en el colectivo en un papelito cualquiera, hasta podía ser sobre un ticket. Por ahí en Facebook me surgen frases y las anoto en el muro antes de que se me borren las ideas. Aunque decidí imprimirlas siempre en una foto porque iba a ser mejor para cuidar mi autoría.

Esta es la segunda edición de "Clamor..." y fue ampliada respecto de la primera. ¿Te ves modificándolo una vez más o "dejarás ir" a este poemario?
Si saliera en el futuro una tercera edición el contenido sería el mismo. Solo cambiaría el arte de la tapa.

¿Estás preparando otro libro?
Quiero poner mis energías en sacar a la luz cuentos breves infantiles que están durmiendo en una libreta desde 2011. Mi nene mayor tenía entonces 4 años y ya va para los 9. Me dolería publicarlos cuando ellos sean adolescentes y estén en otra etapa de sus vidas...

¿Por qué te surgieron cuentos para niños? ¿Qué te gusta contarles a ellos?
Un día mis hijos se estaban portando mal, sobre todo el mayor que era el más caprichosito porque sentía celos del menor, y para ejemplificarle lo malo de su actitud le inventé un cuento en el momento. Les gustó a ambos y me pidieron otro, así es que mi cabeza inventaba en el día a día. Lo pasé a papel y se los releía, pero al darle el significado o mensaje les decía: "Eso le pasaba a fulano por ser de tal forma", o sea, está dirigido a los niños, pero tiene como fin educarlos o hacerles ver lo que está mal.
Esto ya sucede con "Clamor..." porque muchos docentes trabajan los poemas en el aula...
Sí, los usan en la escuela para fomentar la lectura en los niños, sean sordos u oyentes. También he visto que usan mis poemas o frases del Face para concientizar.

Contame una linda experiencia que te haya sucedido en un contacto con algún lector de los poemas.

En un estado de México una psicopedagoga usó para su trabajo con los niños de primaria poemas míos a los que halló en internet. Ella me contó también que en su escuela las maestras estaban peleadas, por lo que pegó una foto y una frase mía para que la vieran recurrentemente y así restableció el diálogo entre ellas.

Volvieron a establecer prioridades, que es lo que ocurre cuando uno medita palabras sabias...
Seguramente (risas).


El clamor silencioso se cuela por la ventana abierta de El Tribuno, ¿qué te gustaría que oyera la gente o en qué realidad te gustaría que empezara a pensar?

Me gustaría que pensara en hacer realidad una verdadera inclusión. Si la gente sabe que somos personas independientes en el actuar, el sentir y el pensar, que no se nos cercenen más nuestros derechos como el de estar informados. Ya es sabida la falta de intérpretes en muchos ámbitos. Yo siempre digo que estamos en este mundo de paso y que como los hombres primitivos que dejaron sus improntas en las cavernas debemos dejar nuestras huellas en este mundo. Si bien puede que no sean visibles a los ojos esas huellas pueden quedar en el corazón de la gente. Y así como algunos hacen protestas bulliciosas, yo aporto desde mis poemas pasivamente como los es un clamor, pero estruendoso por dentro porque deja una procesión en quien lo lee.

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