La estructura de programa que tanto éxito le da a Susana Giménez, heredada/homenajeada/sugerida de aquel show conducido por Raffaella Carrá, se prolongó a lo largo de los años y demostró que sigue funcionando a través de secuencias como la que abrió el último programa, anoche.
La conductora entró manejando un descapotable blanco, rodeada de bailarines y una orquesta. Es una escena que si bien despide un innegable aroma noventoso, no deja de ser un requisito casi indispensable para este tipo de programas. Susana es una de las grandes divas televisivas, y su llegada, sobre todo en la último entrega, tiene que ser a lo grande.

Hubo cerca de 45 minutos del juego "Mi hombre puede", en el que distintas parejas (en este caso artísticas), llevan a cabo variadas competencias apostando "Susanitos". En la emisión de anoche, los invitados fueron Mónica Antonópulos , Sebastián Almada, Freddy Villarreal y Florencia Peña . Susana participó como una jugadora más junto a Nazareno, y los anfitriones del juego fueron Guillermo "Pelado" López , con la ayuda de Sofía "Jujuy" Jiménez (ambos, estrellas modelo 2015 adquiridas por el canal). El juego, tan extenso, terminó por aburrir. Parecía más una reunión de amigos que un programa pensado para la gente.

Susana y Moria Casán en la pantalla son una topadora. Anoche, se enfrentaron en el juego "Preguntados". Así se estableció uno de los momentos más jugosos de la velada. Jugaron con la picardía que sólo pueden tener dos amigas que se conocen más por las anécdotas que callan que por las que revelan. La ansiedad de Susana cuando sabía una respuesta, el auténtico desparpajo de Moria ("nosotras somos fálicas", una de las hermosas frases que disparó) y la combinación entre ambas, sigue siendo un pleno absoluto

El último programa de Susana tuvo sólo una entrevista, y la agasajada fue Martina Stoessel . Luego de presentar una coreografía al comienzo de la emisión (muy en la línea de lo que suele hacer Jennifer Lopez ), la cantante se sentó a solas con Susana. Ante los histéricos gritos ultra agudos de una tribuna infantil, la cantante habló de su inminente gira mundial, recordó su primer casting, cantó en vivo y comentó al pasar que seguramente algún medio iba a mencionar su llamativa delgadez.

Finalmente, Susana se despidió. Luego de un clip con los mejores momentos del año, la diva, copa en mano, dijo hasta la próxima. En el brindis, no pidió por salud, sino por la Argentina, y dijo en sus propias palabras, que lo pedía "porque el país que lo necesita". Así dio un mensaje inequívocamente político a las puertas de un 2015 que promete venir cargadísimo de campañas y pases de factura. En definitiva, este programa termina siendo en realidad uno de los últimos bastiones de una forma televisiva que se resiste a morir.

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