Sivila actualmente esta conduciendo un taller de payasos interhospitalarios en Salta, con cerca de 40 personas "que sobre todo lo ejercen como un voluntariado, porque no hay sueldo en esto", dice. Con el taller de radio La Parlanchina, del hospital psiquiátrico, Sivila busca darle otra trascendencia al actor internado. "Dentro del taller de teatro con el que estamos hace 26 años, hace cuatro años iniciamos un proyecto de radio que tiene como objetivo mejorar y fortalecer el desempeño lingüístico de los pacientes, tanto en la comprensión como en la producción e interpretación de cualquier texto. Y sobre todo desarrollar un sentido de pertenencia", dice.

Con estos dos talleres entre otros que se dictan en el hospital Ragone y que dependen del Ministerio de Educación "tratamos de revalorizar identidades personales ante una sociedad expulsadora y negadora de una realidad", señala Sivila, en concordancia con la nueva Ley de Salud Mental de la Nación, donde se busca "dejar de lado las rejas, los muros que separan a los 'normales' de los 'anormales'", dice el director.

Muchos de los pacientes del Ragone se encuentran "judicializados", es decir que sus destinos dependen de la decisión de un juez, porque ya no tienen un familiar responsable, sobre todo en el caso de pacientes que se encuentran hace más de 30 años en el hospital, lo que hace más difícil el alta médica y que pueda abandonar su situación. "Recuerdo a un paciente de mi elenco, al que todas las tardes lo veía bien trajeado en la puerta del hospital. Cuando le preguntaba qué era lo que hacía ahí vestido así, me decía: 'Es que ya me traen el alta'", cuenta Sivila.

Para él una de las preguntas recurrentes de la gente es sobre si fue agredido alguna vez. "Y sí... Alguna vez me pegaron y pasaron situaciones complicadas, pero seguro en mucho menos cantidad de las que me pasaron en la calle. Pero creo que la peor carga que tiene un paciente psiquiátrico es la vergüenza. Como si fuera culpable de su enfermedad. Debe ser que todos esperan que un paciente psiquiátrico explote en violencia alguna vez. Pero mi estrategia siempre es la de 'profesor-alumno'. Alguien que imparte conocimiento y otro lo recibe. Se trata de una formación que puede tener retrocesos y ahí está lo difícil, porque cuando creés que ya has llegado a un punto, tenés que volver a empezar. Creo que esa es la mayor diferencia con un taller para actores 'normales'. Pero del resto, ninguna situación es privativa de ningún grupo. En la nueva Ley de Salud Mental se habla de resocializar al paciente psiquiátrico, pero yo creo que se tiende a resocializar a toda la sociedad. Eso es", asegura el director y actor.

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