"Hace siglos que nadie sabe lo que es la poesía. Sólo sabemos que sucede y que oculta la naturaleza más profunda de lo visible y de lo invisible. Nos toca obedecer asombrados sus apariciones (...). Por mi parte, en el camino se fueron juntando poemas a la física oculta de lo que llamamos realidad; poemas a este planeta que llevo años recorriendo para tratar de contar - dentro de las pequeñas posibilidades de uno - sus maravillas". Con estas palabras intentó explicar alguna vez de qué está hecha la poesía el escritor salteño Leopoldo Teuco Castilla, el poeta que ha encontrado en el viaje la principal fuente de inspiración.
De uno de sus tantos periplos nació Viento Caribe, el libro que Castilla dio a conocer el pasado 18 de noviembre en la Organización de Estados Americanos (OEA), en Washington.
El poeta salteño fue presentado por Bernardo Álvarez, embajador de Venezuela ante la OEA y secretario general de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), y por Julio Ayala, representante de la Argentina en la OEA.
La presentación del libro estuvo enmarcada en una exposición de fotos manuscritas por poetas del Caribe, realizada por el artista Enrique Hernández D' Jesús.
Al referirse a su obra ante la asamblea de la OEA, Castilla precisó: "Viento Caribe forma parte de una línea destacada en mi trabajo que nace de escribir en los caminos -desde hace ya 50 años- en un pertinaz más que logrado intento de ir contando lo que he visto en mis viajes por los cinco continentes".
"Así pues -continuó-, qué hace un poeta en este recinto de los embajadores si no oficiar -con escasos méritos- de intérprete del concierto de esas realidades. Y es que la poesía es también plenipotenciaria y, por el derecho de su propia entidad, es la voz y la representación de la inmanencia misma de toda naturaleza. El intento más acabado del inacabable universo por permanecer en las potencias de su abstracción, mientras se reengendra sin nacer definitivamente. Así el poeta -y tal vez nunca sepa yo si lo he llegado a ser- sería el embajador de los dones que estamos peligrosamente extinguiendo. El representante de la tierra expoliada de la naturaleza de la que nos desgarramos; el embajador de la voz del agua -nosotros somos un 80% de agua- que estamos envenenando; embajador del indestructible desierto donde, por las razones más viles, siembran la muerte los poderosos y los fanáticos que creen que creen. Embajador del mar del que venimos por una dádiva subrepticia del alga azul. Y también le toca al poeta cantar con todo el silencio con el que callan los desposeídos".
Viento Caribe es una obra editada por Petrocaribe, a través de la Editorial Tesalia.

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