Asociadas, la feminidad y la danza propician un espectro emocional amplio, en el que están implicadas capacidades como receptividad, creatividad y regeneración, valores que esta sociedad a veces cataloga como riesgos. Sin embargo, artistas como Paula Alderete (29) asumen el reto. Ella creó a principios de este año la compañía de danza femenina Tipas.

Paula es profesora de modern jazz y de jazz contemporáneo desde 2011 y da clases anuales en el Multiespacio Salta Danza de Sabrina Sansone, la Fundación Numen de Andrea Montero, y los estudios de danzas de las profesoras Liliana Rinaldi, Valeria Villagra, Sandra Píccolo y Liliana Biagini, y la Academia Danzarte. Pero le confesó a El Tribuno que ejercer la docencia fue "su amor a segunda vista" con la danza, de la que estuvo alejada durante años porque no le había tocado el cuerpo. "Yo me sentía excluida de la posibilidad de estar en una compañía o sobre un escenario por mis condiciones físicas: soy bajita y macetuda, tengo mucha pierna", relató Paula.

En su currículum se destacan las composiciones coreográficas para "Despistados" (2014) y "El Principito. Dibújame un cordero" (2015), para el grupo teatral La Moriqueta, de Cristina Idiarte, y para el musical infantil "Valentina y los valientes" (2016). También diversos premios que obtuvo en el CIAD 2016 y 2015 y el Danza Encuentro 2015. Entre este y otros trabajos le nació un deseo de expresividad que colmaba los bordes a que debía sujetarse al llevar a cabo proyectos de otros. Así, de la inquietud de qué implicaría transmitir lo propio, surgió Tipas.

La madre de Paula es la artista plástica Susana Rocha en cuyo taller ella observaba la alquimia de los materiales sobre los lienzos; pero hubo una serie sobre la flora nativa del Norte argentino que le capturó especialmente la razón. "Ella siempre estudió las flores nativas y tiene una serie de acuarelas muy lindas al respecto. Para mi compañía buscaba un nombre del Norte y fue tipas porque me siento superidentificada con las características de este árbol", señaló Paula.

"La tipa es un árbol con raíces muy fuertes, robustas, que se amolda a cualquier tipo de suelo y que aguanta mucho tiempo sin agua. Además, tiene algo muy curioso que es la 'chicharrita', como se llama al parásito que de ella vive y que hace que largue una savia. A esta savia se le dice el llanto de la tipa. Entonces, por un lado es muy fuerte y por otro está esa cosa romántica de que llora", destacó. Asimismo, la denominación le permite una alusión al género femenino, una dualidad buscada que la inspiró para su obra prima "Serendipia", estrenada en El Teatrino en agosto pasado y en la que sondeaba en los remezones emocionales de la mujer. "Aquella era una idea más abstracta, el objetivo era que se vieran en escena las emociones por las que pasa una mujer durante todo un día: felicidad, llanto y recuperación, porque las mujeres somos muy fuertes y siempre quiero mostrar eso", definió.

También busca que el público aprecie la calidad expresiva de bailarinas con "personalidad". "Estamos acostumbrados a que los ballets sean homogéneos, tanto físicamente como en los vestuarios, al punto de que no se puede distinguir ni definir dónde está la amiga, la hermana o la hija a la que fuimos a ver porque lucen todas iguales. Entonces mi idea es que cada una se note en el escenario y pueda tener el físico que quiera", comentó.

"María Mulata"

Esta nueva obra, "María Mulata", fue guionada por Juan Vilariño. Paula Alderete anticipó que el relato se aproxima mucho al realismo mágico, presente en la escritura del colombiano Gabriel García Márquez, por lo que demanda un espectador atento, dispuesto a reponer significados.
En palabra de Vilariño: "Una noche María Mulata alquiló la primera piecita a una mujer herida. En su casa, por más empeño que se le ponga al secado, la ropa se queda mojada. El único y santo remedio que conocen las moradoras es secar con el calor del cuerpo. Por eso bailan aun cuando no haya motivos, ni música, y se desplazan por el patio a los trotes. Si las inquilinas chocan por los pasillos en medio de ese trance, se enredan en largos abrazos para sacar provecho de sus tibiezas. Los vecinos más viejos estiman que allí viven 33 mujeres. Pero el 'observador', personaje de poco fiar que tiene la costumbre de anotar en su libreta todo lo que ve por el barrio, asegura que en realidad son 10".

Según la bailarina y coreógrafa trashumante Marta Binetti (63) "la mujer tiene una relación distinta con el cuerpo. Cuando baila, en un momento dado un determinado movimiento, que de por sí es neutro, puede hacer surgir un gesto vinculado con lo personal. Las mujeres exploran más espontáneamente eso que los hombres". Por eso que no extrañe al espectador que la ropa en lo de María Mulata solo seque cuando media la danza.

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