Hoy se celebra en todo el mundo el Día Internacional de la Voz. La fecha se instituyó oficialmente en 2003, por iniciativa de sociedades de Laringología del mundo. La intención es generar conciencia sobre la importancia de una voz saludable. Además, la voz es el vehículo del canto, esa expresión que los hombres comparten con los pájaros, y con el privilegio único de la palabra. El Tribuno consultó a tres cantoras diversas y enormes, que comparten algunas experiencias sobre esta herramienta tan particular.

Julia Zenko, que anoche compartió escenario con Joan Manuel Serrat en Buenos Aires, asegura : "La voz es algo que sale de adentro de nosotros. Algunos podrían decir que es algo mágico porque, más allá de la física, no hay una explicación totalmente lógica de esto que sale de adentro nuestro. Uno cuando canta pone emociones y un montón de cosas que salen de nuestro interior".

También, aclara: "Cuando hablan de cuidarse la voz, todos nos cuidamos de los aires acondicionados o no comer cosas picantes, pero también hay que cuidar nuestra cabeza. Muchas veces, cuando estamos mal, con miedos o inseguridades nos quedamos disfónicos. Se nos hace el nudo en la garganta cuando cantamos y nos emocionamos. Yo relaciono mucho la voz con el alma de cada uno de nosotros".

La intérprete de "Con las alas del alma", detalla: "La voz es mi instrumento y tengo que cuidarlo en todos los aspectos. No es lo mismo cantar -porque la voz es interna- que tocar un piano o una guitarra, que están por fuera de nosotros". Y finalmente recuerda sus inicios en la profesión. "Para mí el haber empezado a cantar fue como empezar a poder comunicarme con los demás, muchas veces con palabras de otro porque las canciones que interpreto no las escribo yo. Encuentro en los textos de otras personas pensamientos propios. Cada vez que canto, lo más importante para mí es llegar al otro, transmitirle algo emocional, más allá de sentir la profunda felicidad de poder expresarme a través de mi voz", concluye.

Ecos de Salta
En esta provincia abundan los buenos cantores. Ivana Rojas, con una tesitura atractiva y años de docencia y escenario, describe el vínculo con su instrumento: "Me siento muy bien con mi voz, fue cambiando a lo largo de los años, crecimos juntas. Me siento libre al cantar y puedo transmitir a través de ella".

"Creo que es el instrumento más natural que existe para la comunicación y que se lleva a todas partes, y a veces es difícil tomar conciencia del los cuidados que tenemos que tener con ella. La voz es el sonido que sale del alma, quien se sienta libre para hablar o cantar será siempre feliz", recalca.

Por su parte, la coplera Mariana Carrizo confiesa que la voz es "complejísima". Tan compleja como la misma existencia. Y en seguida añade: "Existo en voz. Mi voz es el oasis que me regaló la Pachamama al nacer". Sobre sus inicios, cuenta: "Cuando era niña, tenía una necesidad inconsciente y vital por cantar, y así me fui expresando conforme los pasitos cotidianos de mi contexto me lo brindaban. En mi caso, mi maestra de canto fue la naturaleza. Con ella aprendía a mirar lo que habitaba en mí, a sentir mi cuerpo y mi alma. Aprendí que la voz era una herramienta para mí y para el universo con la que podés salvar o salvarte, o simplemente comunicar. Una palabra dicha con la expresión de la ternura o la esperanza puede ser la luz fundamental que alguna piel haya estado esperando para sobrevivir". Y agrega: "La voz es una luciérnaga con la que te alumbrarás para encontrar tu camino y comunicar con los demás, anteriores o los que vendrán, en lo terrestre o en el azul, por eso algunos comunicamos lo que se trasluce desde el átomo que cada uno es".


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