El tiempo y los lugares exactos son detalles menores. Fueron una realidad que alguien quiso contar y, para Picatto, también los disparadores de ideas que luego materializó en tinta verde y negra sobre papeles blancos. Tómbolamundo es eso. Un viaje imaginario, un repaso misceláneo por distintas temáticas, las postales salpicadas de lugares del mundo que pueden estar cerca o mucho más allá. Tómbolamundo es también la muestra de dibujos que el artista plástico salteño Nicolás Picatto inauguró en la galería de arte Mamoré (Los Carolinos 407, Tres Cerritos) y que permanecerá habilitada durante todo el mes.

Para esta serie Picatto fue juntando trabajos sobre los que, al principio, le costaba identificar una temática que los uniera. Recuerda que mientras los hacía, en su taller, escuchaba radios de otros países en internet. A El Tribuno le comentó que siente que toda la información que iba recibiendo influía en lo que estaba creando, además de darle ideas para nuevos trabajos. Ilustra situaciones de inmigración, violencia, superpoblación, fiesta, economía, hambre, el campo, la mixtura entre lo pagano y lo religioso, la música y otras.

A medida que desarrollaba la serie Picatto notaba que pasaba el tiempo y no encontraba cómo unir conceptualmente estos quince dibujos que integran la serie. Por eso la llamó Tómbolamundo. "Hay como un azar en las temáticas, que tienen que ver con distintos lugares y distintas situaciones", dijo Picatto. Luego, al reunirlos, se dio cuenta que ese azar terminaba convirtiéndose en algo compacto, en la certeza de que son temáticas que a todos nos pueden atravesar. "Estás escuchando una radio de Centroamérica y, si no te acordás bien qué sintonizaste, podés llegar a pensar que es alguna radio de Salta", dijo Picatto.

Hay cosas que podrían haber pasado en cualquier parte. Que no pasaron aquí, sino solo allá, pero pueden pasar en cualquier sitio. Picatto, a esas situaciones transversales que desdibujan fronteras, las une, justamente, en dibujos que siguiendo una línea estética hablan de ese mundo que se nos muestra con tanta inmediatez a través de los medios masivos de comunicación. "Lo que tienen en común esas temáticas es que están sucediendo en todo el mundo", resumió el artista. "Antes los artistas para ver qué se estaba haciendo en otro lado se tenían que tomar un barco y cruzar el océano. Hoy podés saber automáticamente qué está haciendo un artista en Rumania o en cualquier lugar y eso le da la posibilidad a cualquiera de fusionar todas las imágenes que ve. Todo va siendo alimento de una creatividad y tarde o temprano termina saliendo en su propia obra".

Y muchos trabajos salieron de su andar diario por la ciudad. Como una vez en la que participó de la restauración de un Cristo en Jasimaná. Recuerda esa anécdota porque le permitió conocer cómo es que muchas de las personas de ese pueblo viven la religiosidad y, además, lo hizo reflexionar sobre ello. Otro dibujo, el de la cosecha, está inspirado en una escena que Picatto vio en plena avenida Jujuy. Narró que un hombre caminaba por allí cargando en sus espaldas un racimo de bananas y que, atrás suyo, muchos chicos lo seguían, también a pie, mientras comían, cada uno, una de estas frutas. Los bocetó y volcó esas imágenes, con tinta verde y negra en un papel como otra de las postales azarosas con las que ilustra una partecita de una realidad, esta vez, cercana.

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