El año nuevo suele esperarse con gran expectativa, con la esperanza de que los renovados 365 días que se inician luego de las 12 serán mejores. "Año nuevo, vida nueva", reza la famosa frase y algunas personas se aferran a ese novedoso horizonte con alegría multiplicada.

Sin embargo, al margen de ese sentimiento común y de los increíbles espectáculos con fuegos de artificio en las grandes metrópolis del planeta, el año nuevo se recibe en el mundo de maneras diversas.

Algunas pícaras tradiciones de nuestro país indican que las mujeres deben recibir al nuevo año con ropa interior de color rosa. En general, las prendas se regalan en Navidad y se estrenan el 31 como sinónimo de buen augurio.

También en Argentina, México, Colombia, Ecuador y otros países latinoamericanos se realiza la ceremonia del "Año viejo". Representado por un inmenso muñeco confeccionado con ropa usada, relleno de paja, elementos pirotécnicos e inflamables el año que se va es incinerado minutos después de las 12 y simboliza todo lo que las personas quieren dejar atrás. En muchas zonas, la quema es acompañada con una murga o comparsa de música alegre y trajes coloridos.

Además, en muchos lugares el inicio del año se celebra con la tradición de las 12 uvas: en el lugar que le corresponde a cada invitado, se coloca un plato con 12 uvas que deben ingerirse luego de la medianoche, siguiendo el compás de algún reloj y pidiendo, por cada una, un deseo o anhelo pendiente.

La espera de los 12 meses renovados es muy particular en Venezuela, allí las familias reunidas preparan la hallaca, una especie de humita exuberante, repleta de condimentos y relleno especial, que se regala a los amigos durante la noche de víspera de Año Nuevo. Es una manera de revalidar vínculos afectivos y de propagar los buenos augurios para la etapa que despunta.

En Brasil, se realizan fiestas con alegres cantos en homenaje a Iemanjá, la deidad yoruba de la fertilidad y los mares a la que los fieles de cultos africanistas le agradecen y solicitan favores para el año nuevo.

Finalmente, en Rumania se estila que las mujeres solteras coloquen una rama de albahaca bajo la almohada: el sueño de esa noche traerá noticias de su futuro esposo.

Cada región, con sus costumbres y tradiciones, recibe el año nuevo como la oportunidad de volver a empezar y eso, claro, se festeja.

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