Las letras salteñas lloran su luto por la genial Juana Dib que dejó esta vida el sábado a la medianoche para romper los corazones que bebieron sus letras y por ello la pensaron, tal vez, eterna.

Murió a los 91 años, después de una vida frondosa en las letras. No ha pasado un año aún desde que asistimos a la presentación de su último libro "Hierro dulce", en noviembre pasado. La fragilidad de su cuerpo era pura fortaleza en su mirada infinita que quedará para siempre grabada en el corazón de las letras de Salta.

Juana murió esperando saber de sus parientes en la castigada Siria. Se llevó con ella la herida de las siete sillas vacías en su casa por la muerte de casi todos sus hermanos, que en total eran nueve.
Quedan ahora para recordarla sus once libros publicados, la sabiduría de una mujer extraordinaria que supo ganarse la admiración en el ámbito de la cultura salteña.

Numerosas personalidades de las artes manifestaron su enorme pesar por su partida.

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